Profesional AGRO
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Ángel Villafranca

PRESIDENTE DE COOPERATIVAS AGRO-ALIMENTARIAS

En primer lugar me gustaría que analizase la situación actual del sector cooperativista en nuestro país ¿Cuáles son los sectores productivos en los que el movimiento cooperativista es más importante?

Ángel Villafranca.- El sector cooperativo tiene un gran peso el sector agroalimentario, está compuesto por 3.838 cooperativas que facturan más de 26.000 millones de euros al año. Esta facturación representa aproximadamente un 59% del valor de la producción agraria española y un 29% del valor de la producción bruta de la industria alimentaria española, lo que da una idea de la relevancia del cooperativismo en el tejido agroalimentario español. En los últimos años se ha producido una tendencia creciente en la facturación debido al incremento del valor de las producciones en sectores con elevado peso en las cooperativas como Aceite de Oliva, Aceituna, Vino, Frutas y Hortalizas, y Suministros.

Una de las apuestas más importantes de la legislatura que está a punto de terminar ha sido la de potenciar la integración cooperativa ¿Cuáles son los objetivos que se persiguen con la Ley de Integración Cooperativa y cuáles son los pasos que se tienen que dar para conseguirlos?

A.V.- La Ley de Integración Cooperativa es una apuesta del Gobierno actual y está siendo un aliciente para favorecer iniciativas de integración y que ha hecho reaccionar a cooperativas y Administraciones. La integración que defendemos es absolutamente necesaria para innovar e internacionalizarnos en condiciones de eficiencia, para conseguir así economías de escala que nos permitan invertir con garantías de viabilidad y mejorar nuestra eficiencia. Además, aumentar el tamaño de las cooperativas permitirá incrementar su capacidad de influencia para defender ante los mercados los intereses de los productores asociados y garantizar la continuidad y estabilidad del sector agrario. Existe un Plan Estatal de Integración Asociativa que dispone de una serie de líneas de ayudas para el fomento de la integración de Entidades Asociativas Agroalimentarias (EAPs) de carácter supra-autonómico, algunas aprobadas recientemente, y por tanto ahora son las cooperativas las que deben acelerar estos procesos de integración.

¿Cuál es su grado de desarrollo de la Ley y con qué ayudas cuentan las cooperativas para su integración?

A.V.- Recientemente se ha aprobado el Real Decreto que establece las bases reguladoras para la concesión de ayudas a inversiones materiales o inmateriales en transformación, comercialización y desarrollo de productos agrarios, en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020 para el fomento de la integración de Entidades Asociativas Agroalimentarias (EAPs) de carácter supra-autonómico. Se establece una nueva línea de ayudas al cooperativismo y asociacionismo de gran tamaño, complementando las ayudas nacionales a entidades asociativas agroalimentarias de ámbito supra-autonómico de tamaño medio. A estas ayudas hay que unir las que conceden para inversiones los programas de desarrollo rural de las CCAA.

¿En qué posición se encuentra España, con respecto a los países europeos de nuestro entorno, en cuanto a concentración cooperativa?

A.V.- La integración cooperativa que se han logrado en otros países europeos como Alemania, Países Bajos o Dinamarca permiten una posición negociadora que nosotros no hemos conseguido y que deriva en precios más bajos a la producción. Fuera de nuestro país existen grandes grupos como, la holandesa Friesland Campina o la danesa Arla Foods, que pese a ser multinacionales, siguen siendo propiedad de los agricultores y fieles al objetivo con el que se crearon: mejorar la rentabilidad de sus socios. Para ser más competitivas estas cooperativas han tenido que crecer, internacionalizarse, avanzar en la cadena y crear grandes marcas que son referentes mundiales capaces de competir incluso con los gigantes del sector, como Nestlé o Danone.
En España, al igual que otros países mediterráneos, contamos con una gran diversidad productiva, que unido al clima y a la propia cultura, han provocado que la integración fuera a otro ritmo, pero sin duda, es el objetivo que debemos marcarnos para alcanzar y permanecer en los mercados.

¿Podremos llegar a los niveles de concentración cooperativa que se observan en otros países europeos y cuál es el espejo en el que debería mirarse el sector cooperativo español?

A.V.- Yo creo que sí. Las alianzas las provoca el propio mercado y estoy seguro que en los próximos años las cooperativas españolas realizarán alianzas estratégicas e incluso integraciones comerciales, sobre todo en los sectores mediterráneos, como aceite de oliva, vino, frutas y hortalizas o porcino en los que somos líderes.

Entre los retos a los que debe hacer frente la industria agroalimentaria española, en general, se encuentra el de la exportación ¿Qué grado de internacionalización tiene en este momento el sector en España y cómo contribuyen a ello las cooperativas?

A.V.- La crisis económica ha provocado que muchas de las empresas agroalimentarias, cooperativas y no cooperativas, hayan visto en el mercado exterior la única posibilidad para encontrar mejores condiciones y salirse de la presión existente en el mercado interior. Esta situación ha convertido al sector en el primer exportador de la economía española. En los últimos años hemos apostado por nuestra presencia en los mercados internacionales, y actualmente, un 31% de las cooperativas exportan y representan el 27% de la facturación exportadora del conjunto de las industrias alimentarias españolas. La internacionalización se ha convertido en una necesidad fundamental para el crecimiento de nuestras empresas, el 90% del crecimiento económico se produce fuera del entorno de los países desarrollados. Pero la internacionalización es algo más que exportar productos, requiere implantación en destino, estrategias comerciales a largo plazo, capacidad financiera, profesionales y socios comerciales, capacidad de adaptarse a nuevos consumidores y a nuevos hábitos alimenticios, y sobre todo dimensión empresarial.

¿Cómo contribuyen las cooperativas a la creación de empleo y cómo se ha comportado éste durante la crisis?

A.V.- Un dato que nos diferencia y que en muchas ocasiones no se tiene en cuenta, es el empleo que generamos las cooperativas. Somos un colectivo formado por más de un millón de socios y durante la crisis hemos sido las únicas empresas que además de no deslocalizarnos o cerrar, hemos crecido en empleo, concretamente un 5,2% desde 2007, hasta alcanzar casi los 100.000 empleos directos.

Uno de los grandes desafíos de la industria alimentaria mundial es la de proporcionar alimento a una población creciente, pero al mismo tiempo cuidando el medioambiente ¿Cómo contribuyen las cooperativas a este doble reto?

A.V.- Sin duda es un reto para las cooperativas, pero también para la sociedad. Es necesaria una estrategia global para el sector y las políticas agrarias y las reglas del comercio internacional deben jugas un papel muy activo para afrontar estos retos. Las cooperativas apostamos por la sostenibilidad económica, social y medioambiental y en los últimos años hemos realizado una serie de actuaciones en dos ámbitos, producción primaria y empresa cooperativa. Desde las cooperativas se ofrece asistencia técnica para mejorar la forma en que sus agricultores producen, disminuyendo el impacto ambiental de una forma escalonada y rentable.

Así, hemos trabajado intensamente en el control biológico como alternativa y complemento a los tratamientos fitosanitarios, hemos promovido la gestión organizada de residuos de envases de productos fitosanitarios a través de SIGFITO, hemos colaborado con la producción integrada a través de la implantación de sistemas de calidad de sus productos, hemos ayudado a las cooperativas a implantar sistemas de gestión medioambiental, y también hemos introducido técnicas de eficiencia energética, reducción de la huella de carbono e incorporación de energías renovables o la cogeneración. Actualmente nuestra organización lidera dos proyectos europeos sobre esta temática, TESLA y SCOoPE en la que las cooperativas de diversos países europeos trabajan juntos para mejorar el comportamiento energético a nivel industrial.

Por último, me gustaría que nos pudiese hacer un breve resumen de año que ahora finaliza desde el punto de vista agrario y cuáles son los principales retos que se presentan de cara a 2016.

A.V.- 2015 ha sido un año en general de precios bajos en el mercado en muchos sectores, y por tanto el balance no puede ser positivo. También creo que este año se han puesto en marcha las herramientas que se pueden aplicar para avanzar en las reformas estructurales que necesita el sector. Una de ellas es la Ley de Integración Cooperativa que marca las líneas a seguir para lograr concentrar la oferta y la otra es la Ley de la Cadena que con el desarrollo de la AICA y el Código de Buenas Prácticas va a permitir mejorar las relaciones comerciales entre los distintos agentes de la cadena. Cara a 2016 seguiremos trabajando para vertebrar la producción, impulsar la integración y concentrar la oferta, ya que los problemas sectoriales sólo se van a resolver fortaleciendo la posición en los mercados y no con soluciones a corto plazo, que se repiten de forma cíclica.

Puede ver la entrevista completa en nuestra Revista Profesional AGRO.

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