Profesional AGRO
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Cereal y paja.

Incendios en la recolección

Desgraciadamente, durante los meses estivales estamos acostumbrados a que las noticas sobre incendios forestales se sucedan. Según datos oficiales, en el 95% de los casos la mano de hombre, voluntaria o involuntaria, está detrás. Al trabajar con maquinaria agrícola en verano, rodeada de material muy susceptible de salir ardiendo, se debe ser especialmente escrupuloso con las medidas de seguridad.

Félix Pascual Pérez

En el presente número trataremos de exponer una serie de acontecimientos y datos, que se producen en la recolección de nuestros cereales y paja, como son los diversos incendios a nivel general, reconociendo que en cada campaña el índice de estos siniestros aumentan sin cesar. En España, el nivel de siniestros producidos por incendios, afectando a tierras agrícolas y montes, incluso según casos, a urbanizaciones, carreteras, etc., son producidos en un 95%, por una errónea praxis por el ser humano, según datos oficiales.
No descartamos la intencionalidad de delinquir por parte de ciertos personajes con mentalidades normales o anormales y también de aquellos que se mueven por intereses económicos, venganzas, etc. En definitiva todos aquellos que actúan con la intención de producir daños contra personas, animales y el medio ambiente.
También es nuestra responsabilidad limitar el riesgo de incendio, eliminando en los ribazos almacenamientos de restos de siega o de poda, siendo éstos verdaderos focos de posibles incendios presentes y futuros, al igual que el abandono de prados, zonas limítrofes con siembras, caminos, laderas, etc. Como no citar la circulación de vehículos de dos y cuatro ruedas en épocas de estío por caminos limitados por cosechas preparadas para su recolección a velocidades anormales, conducidos por personajes irresponsables, abandonando latas, cristales, bolsas de plástico, distinto material inflamable, etc., algo que derivará en un alto riesgo de incendio. Por supuesto esto no se produce en todos los casos, siempre existen excepciones.

Precauciones con la maquinaria

A la hora de considerar los incendios provocados por la maquinaria, los distintos razonamientos, no debidamente contrastados, según casos, sobre que la mayor parte de estos incendios son provocados por las cosechadoras y empacadoras más antiguas, no reflejan una realidad que nosotros vivimos muy directamente. Lo que sí hemos podido confirmar en algunas cosechadoras y empacadoras que realizan sus trabajos en distintas comunidades, es que no siguen lo indicado en la Orden ARP/72/2016, del 07 de abril, por la que queda modificada la Orden AAM/111/ 2013, del 24 de mayo, citando a las distintas medidas preventivas para la lucha contra los incendios forestales relativos a la actividad agrícola.
El trabajo de cosechadoras recolectoras de cereales y empacadoras de paja diversa, deben respetar entre el 15 de junio y el 15 de agosto, desde las 14 horas a las 17 horas, estando activado el nivel 3 del “Plan Alfa”. Informarse en su Comunidad, Cuerpo de Bomberos, Ayuntamientos, Guardia Civil, Agentes Rurales, etc. La eximente de un desconocimiento formulado, no procederá y no rebajará la sanción por infracción de lo expuesto. Insistimos comprobar lo reglamentado por cada Comunidad.
Por otro lado, cada responsable de una o varias máquinas agrícolas, en unión de la persona o personas para las que efectúa sus trabajos, dispondrán de los medios suficientes para atender una emergencia, controlando y aislando el posible conato de incendio, informando a las autoridades oportunas de cualquier punto de alerta o de haber sido extinguido por medios propios. Se cita como medios suficientes o básicos necesarios, un mínimo de cuatro aparatos extintores de las características siguientes: Extintores de espuma con base de agua con un mínimo de 6 kilogramos de capacidad, mejor dos que uno. Mochila extintora con una capacidad mínima de 12 litros de agua, si pueden ser más de una, mejor. Disponer de, al menos, dos extintores en la propia máquina del tipo “ABC”, eficaces contra posibles conatos de incendios en la propia máquina. También se observa una falta de vigilancia por terceras personas sobre la propia circulación de la cosechadora al efectuar su trabajo, algo de suma importancia que no se tiene en cuenta y que puede resultar fundamental para detectar un posible conato de incendio.
En definitiva, hay que ser responsables y conscientes de que según la curva de temperaturas, existen franjas horarias donde la lógica no recomienda poner en marcha nuestra máquina, informémonos al respecto. La comunicación a los servicios de emergencia sobre los lugares donde vamos a trabajar, será de suma importancia. Estos datos deben ser facilitados por el propio dueño de la finca, describiendo exactamente cada emplazamiento, día y horas lo más aproximadas posibles.
Atendiendo a los datos expuestos, según nos informan, en la Comunidad de Galicia está prohibido el empleo de maquinaria en terrenos forestales o de influencia en momentos de riesgo extremo de incendios. También como en el caso anterior en estos lugares y en las situaciones citadas, está prohibido el acceso, circular, permanecer en el interior de las zonas indicadas, en los caminos rurales y en otras vías que atraviesen terrenos forestales. Excepto a los medios oficiales de prevención, vigilancia, detección y extinción de incendios.
Las máquinas y vehículos que trabajen en lugares donde exista un peligro activo de incendio, deberán disponer de un dispositivo de retención de chispas y otro ignífugo para incorporar en las salidas de los gases de escapes, incorporándolos en el caso de labores con riesgo de incendio. Además de los medios normales como extintores con composiciones adecuadas y dispositivos de mochilas con agua.

Un ejemplo a seguir

Nos resulta muy grato el resaltar que en la localidad de Cuellar (Segovia), varios clientes que habían contratado los servicios de una cosechadora, desplazan de una finca a otra una cisterna con 10.000 litros de agua, enganchada a un tractor con una potencia de 145 CV, accionando mediante eje cardán su posible intervención. La cisterna disponía de un equipamiento de manguera y boca regulable de chorro o abanico, para atender “in situ”, cualquier posible conato de incendio, enhorabuena a estos previsores y activos agricultores. Sin duda es un plausible ejemplo a seguir.

En el caso de que se produzca el incendio

Cuando observemos un posible conato de incendio debemos desplazar la cosechadora o empacadora, fuera del rastrojo, bien a un camino o parcela arada, donde menor posibilidad de propagación de incendio detectemos, parar el motor, observar si sale humo de nuestra máquina, de ser así sofocarlo con los medios preventivos que debemos llevar, informar con la máxima urgencia al 112, o a las autoridades más cercanas, utilizando teléfono móvil o emisora adecuada. Muy importante es elegir un punto opuesto al viento, en caso de incendio y no teniendo otra alternativa llevar la máquina a una zona ya quemada. La utilización de arrojar tierra sobre un inicio de incendio suele ser positivo, siempre que no pongamos en riesgo la seguridad de las personas.
Actualmente la capacidad de los depósitos de combustible de las nuevas cosechadoras son de alta capacidad, superando la media de los 500 litros de combustible, debemos evitar el llenarlos y sí disponer de un depósito auxiliar homologado con remolque, para atender el consumo de nuestra cosechadora. Vigilar el posible calentamiento anormal del propio depósito. Evitar los posibles derramamientos de combustible, limpiar las zonas afectadas en el supuesto caso de producirse, no fumar, la prudencia será nuestra mejor aliada.
Según nos pasan información distintos clientes de cosechadoras, el Colegio de Ingenieros de Montes de Castilla y León informa que los incendios agroforestales que tienen su causa por el trabajo de cosechadoras y empacadoras, campaña tras campaña, podría minimizarse si se contase, al menos, con un observador que pudiera detectar el inicio de un fuego al paso de la máquina, además de disponer de un tractor equipado con grada de discos preparada para atajar y limitar cualquier incendio incipiente.
También informan de suspender los trabajos de recolección, respetando la denominada regla del “30”, cuyo contenido es el siguiente:
• Temperatura por encima de 30º.
• Humedad relativa por debajo del 30%.
• Vientos de más de 30 km/h.
En general debemos ser muy prudentes y atender los consejos de las autoridades locales y a nivel de comunidades.

Seguros para cosechadoras y empacadoras

El maquilero, debe encontrarse con los permisos y documentación al día que le permita efectuar su actividad de una forma “LEGAL”. También será obligación del agricultor que le contrata el solicitarle la documentación oportuna, el no hacerlo puede derivar en una doble sanción, tanto al contratado como al contratante. Todo agricultor que solicite la contratación de una cosechadora o empacadora, precisa una factura por los trabajos realizados, no lo olvidemos. Otro de los temas de máxima responsabilidad son los tipos de seguros, para mantener unas coberturas que garanticen de un modo equilibrado cualquier posible siniestro:
• Incendio: se cubren los daños provocados debido a la posibilidad de un incendio, rayo, explosión, tanto mientras la máquina se encuentre estacionada o en funcionamiento.
• Extensión de garantías, se cubren indemnizaciones por actos de vandalismo, también por impactos con otros vehículos o propios.
• Acciones denominadas tumultuarias. Fenómenos atmosféricos, tales como viento, lluvia, pedrisco o granizo, nieve, etc. posibilidad de un impacto por caída de aeronaves. Vuelco, colisión, posibilidad de daños en el propio transporte de la máquina. Daños en los neumáticos, pinchazo, perforación por cuerpo extraño, etc.
• Cobertura de protección de equipos electrónicos para agricultura de precisión.
Cualquier otra posibilidad solicitada por el tomador del seguro, estudiada de mutuo acuerdo, muy importante el tema de los cristales de la cabina.
Por otro lado, a la hora de la contratación de un seguro también es muy importante tener en cuenta otros aspectos como son aquellos que cubren tanto el robo de la cosechadora o los daños materiales que pudiesen ocasionarse a la misma como consecuencia de la tentativa de robo, también sobre robo de elementos de la propia cosechadora, incluido el combustible, batería o baterías, etc.
En todos estos supuestos debemos proceder según nos indica el seguro, acudiendo a los puestos de la Guardia Civil más cercano y poniendo la denuncia oportuna, el facilitar fotografías de los posibles daños, huellas de neumáticos, elementos olvidados o abandonados por los delincuentes, etc., pueden ser de gran ayuda para los agentes que velan por nuestra seguridad, ayudémoslos y sin duda nos ayudaremos nosotros.
Por su parte, la responsabilidad Civil derivada de los trabajos específicos agrarios debe cubrir las posibles indemnizaciones por las que pudiera resultar civilmente responsable, el asegurado por daños y perjuicios ocasionados a terceros, por la propiedad de la cosechadora asegurada o por su uso durante los trabajos propios de la máquina, dentro de la normativa. Este importante apartado se puede ampliar a: Responsabilidad Civil de la pérdida de grano por una consecuencia accidental y Responsabilidad Civil por accidente de trabajo, por la que se cubren o amparan la responsabilidad civil que le sea exigida al asegurado por accidentes sufridos a los trabajadores legalmente dependientes del tomador del seguro.
Con la defensa Jurídica se garantizan los pagos de los gastos ocasionados por la defensa jurídica del asegurado, así como a prestar los servicios de asesoría jurídica, derivados de la titularidad de la cosechadora asegurada. Otro aspecto importante son los acontecimientos extraordinarios que cubren los daños materiales y la reclamación al Consorcio de Compensación de Seguros por daños a la cosechadora a consecuencia de determinadas catástrofes naturales, terrorismo o actuaciones en tiempos de paz de las Fuerzas Armadas y los Cuerpos de Seguridad del Estado.
Hay que prestar atención sobre los seguros de responsabilidad civil para cosechadoras, cuyas principales coberturas son los daños producidos por la propagación de un incendio que tenga su origen en la cosechadora y los daños materiales, personales y perjuicios directos causados a terceros en el desarrollo de la actividad específica de la cosechadora asegurada.

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