Profesional AGRO
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Primer paso hacia una cosecha garantizada

Semilla certificada
(II parte)

Como ya se expuso en el anterior artículo, la elección de la semilla es fundamental para la obtención de resultados de cosecha satisfactorios. A continuación también analizamos los procesos para la obtención de semillas certificadas por parte de los agricultores y los riesgos y daños de usar semillas no certificadas.

Félix Pascual Pérez

Continuamos nuestro artículo comentando las ofertas totalmente ilegales que derivan en un fraude a los intereses de los agricultores. Para ello citamos a APROSE (Asociación Profesional de Empresas Productoras de Semillas Selectas), quienes han dejado muy claro en varias ocasiones “que cometerán delito penal quienes adulteren o pirateen semillas de variedades protegidas y sin someterlas a tratamientos ni controles oficiales y las comercialicen como variedades protegidas, cometiendo fraude con daños económicos”.
También el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), de la Guardia Civil, ha detectado y evitado distintos intentos de fraude con semillas de cereales, incluso semillas coloreadas, envasadas, mezcladas, etc. La colaboración técnica del Laboratorio de Variedades Vegetales, dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, resultó en todos los casos determinante para esclarecer los distintos tipos de fraudes. Las partidas de semillas fraudulentas procedían, en la mayor parte de los casos, de explotaciones particulares, denominada maquila o autoconsumo, pero su fin real era el comercio engañoso a terceros, algo que está totalmente prohibido, tal y como venimos citando.
La Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE), aconseja a los agricultores que adquieran “Semilla Certificada” de garantía, adquiridas en puntos de referencia autorizados, pues no pueden permitirse tirar el trabajo de meses por un erróneo cálculo económico a priori. La trazabilidad de la “Semilla Certificada” nos ofrece ventajas tanto económicas como técnicas, lo que deriva en una agricultura competitiva y sostenible, en definitiva el agricultor no puede perder una campaña al mermar sus ingresos, mucho menos cuando sus inversiones en tierras, en los distintos tipos de labores, maquinaria diversa, combustibles y lubricantes, variedad en tratamientos y su propio trabajo precisan de unos resultados que le permitan amortizar sus continuas inversiones y sacrificios.
Según Antonio, la semilla que le va bien a tu vecino puede resultar decepcionante en tu explotación. Aseguremos todos los parámetros citados anteriormente, consultemos siempre con los profesionales del sector ante la duda y guiados siempre por personal autorizado, realicemos alguna prueba, analicemos los resultados y procedamos en consecuencia posteriormente. Insistimos.

Obligaciones de los agricultores

Por otro lado, los agricultores también deben cumplir ciertas obligaciones en sus declaraciones de cultivo sobre semillas a producir. Este es un tema dominado por nuestro mundo agrícola, pero atendiendo a distintas consultas relacionamos lo siguiente:
- En las declaraciones de cultivos debe figurar de un modo claro e imprescindible, los datos que se citan: Variedad Cultivada, Origen, categoría y Cantidad de semilla utilizada. En el caso de que la semilla sembrada no haya sido producida por la Entidad que hace la declaración, deberá identificar claramente la Entidad que la ha producido.
- Datos imprescindibles de citar en las semillas a producir: Categoría de la semilla a producir y datos completos sobre su origen, incluido el número del origen de los lotes, superficie de la parcela o parcelas, rendimiento en kilos, nombre y domicilio del colaborador, denominación de la finca y su localización geográfica, pudiéndose exigir croquis de situación, término municipal y provincia.
Volvemos a insistir, en caso de duda podemos dirigirnos al Organismo de Agricultura competente de nuestra Comunidad. Es muy recomendable y obligatorio el guardar las facturas de compra, etiquetas del producto y alguna muestra.
Todo productor de semillas, debe respetar el protocolo dentro de su categoría, quedando admitidas tres categorías, que son la de obtentores, seleccionadores y multiplicadores. Todo productor de Semilla Certificada, debe inscribirse, obligatoriamente, en el Registro Nacional de Productores de Semillas Certificadas. Para todos los productores y dentro de su capacidad de producción, selección y posible comercialización, se le exigirán, instalaciones y controles adecuados que ofrezcan la máxima garantía. Entre ellas se encuentra disponer de la maquinaria y equipos homologados para este fin, llevar a cabo un almacenamiento apropiado acorde con la especie y cantidad a producir, con líneas de higiene y protección estipuladas legalmente, recepción, limpieza, secado y selección mecánica, tratamientos, envasado y laboratorio de análisis y ensayo de semillas. Para ello debe contar con personal cualificado para el óptimo desarrollo de cada una de las funciones,. También debe llevar a cabo un inventario a comercializar y sus posteriores fases de venta autorizada, con la obligación legal de identificar, sin duda alguna, a los compradores.
Tanto los productores-seleccionadores y los productores-obtentores que produzcan semillas de base, deberán disponer de campos de cultivo directo para la obtención de las generaciones tanto de (G-1 y G-2), así como de la semilla de prebase de la generación inmediatamente anterior a la base, en los posibles casos en que los Servicios Oficiales de Control no autoricen su producción en fincas de agricultores-colaboradores, se expondrán los motivos, en relación con lo ya citado.
Todos los productores deberán disponer de superficie adecuada a los planes de producción de campos en cultivo directo, para el establecimiento de los campos exigidos de precontrol y postcontrol. Una vez más debemos insistir en los requisitos especiales para la producción de semillas:
- Semilla Prebásica y Básica: Contar con una Estación o Campo Experimental inscrito.
- Semilla Certificada, Primera Generación o Registrada, además de lo anterior, tener asesoría técnica de un Ingeniero Agrónomo colegiado especialista en producción de semillas.
- Semilla Certificada, Segunda Generación y Generaciones posteriores, además de lo anterior, contar con la asesoría técnica de un Ingeniero Agrónomo colegiado con experiencia en producción de semillas.
Por lo ya expuesto, podemos comprobar que la “Semilla Certificada”, es mucho más que una simple calificación, encontrándose debidamente identificada según el Reglamento General de la Ley de Semillas.

Comercialización

Las semillas para su venta deberán ir debidamente etiquetadas. En las Etiquetas Oficiales y en las del productor o impresor equivalentes, en su caso, deben figurar, como mínimo, los datos que exige el Reglamento General de Control y Certificación. Una vez etiquetado, los productores no podrán proceder al fraccionamiento de los envases originales en otros más pequeños si estos no son precintados por los Servicios Oficiales de Control. Lo expuesto es la base de la garantía que debemos exigir, además de la propia confianza en nuestro suministrador oficial que, sin duda alguna, cumplirá todas las normas oficiales pues de ello dependerá su propia continuidad comercial.
Insistimos nuevamente en que las semillas importadas, procedentes de terceros países, deberán corresponder a especies y categorías para las cuales haya sido reconocida la equivalencia de los procesos de producción y de los requisitos de las semillas a nivel de la Unión Europea.
Hemos expuesto una serie de puntos que hemos creído los más importantes, dentro del resumen de sus inquietudes, por supuesto que hemos dejado ciertos puntos con exposiciones cortas, pero una extensión mayor resultaría confeccionar otro artículo.

Transgénicos

A la hora de hablar de semillas certificadas, surge otro tema de gran relevancia, como es el de los productos transgénicos. En otro artículo nos gustaría citar el interesante tema de las Plantas Transgénicas, al tratarse de plantas modificadas genéticamente, con resistencia a infecciones virales y bacterianas, cuyo cultivo, consumo y posibles reacciones en planta y posteriores nos dejan un extenso campo de ciertas dudas no debidamente comprobadas y explicadas, al menos eso creemos.
Por otra parte, debemos entender que actualmente la biotecnología avanza sin interrupción para conseguir el mejoramiento convencional, garantizando de un modo más firme las cosechas, superando los métodos tradicionales, pero arrojándonos en manos de las empresas que nos ofrecen este tipo de semillas.
Tan solo como un anticipo indicaremos que los alimentos denominados transgénicos son aquellos que han sido producidos a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética, al que se le han incorporado genes de otro organismo para producir las características deseadas.
Es nuestro deber el informar que en países como Canadá, Estados Unidos, Brasil, Argentina y China, mantienen una producción de cultivos con organismos genéticamente modificados (OGM), que superan el 90% de todo lo producido en el resto del Mundo. Muchos de estos productos llegan a otros países y son incorporados a distintas cadenas de alimentación, lamentablemente no con la información adecuada, según casos. La Asociación Internacional de Ensayos de Semillas (ISTA), mantiene las normas de calidad, analizando los umbrales de tolerancia relativos a la presencia adventicia de organismos modificados genéticamente.

La composición del suelo

No solo el utilizar una buena semilla es imprescindible para tratar de asegurar una buena cosecha, si no que tal y como comenta Antonio, también es fundamental conocer de alguna manera la composición del suelo. Tan solo como aclaración, aunque es sobradamente sabido por nuestros lectores, el denominado “pH básico”, unido a un análisis de elementos constitutivos, es el desarrollo de un análisis de la composición del terreno o suelo, detectando sus carencias o los excesos de distintos contenidos o componentes.
Al detectar suelos con “pH” altos, dependiendo de su explotación y variedad vegetal, debemos controlarlo constantemente, para rebajarlo y permitir a las plantas el que puedan asimilar distintos elementos que existen en el suelo, de forma prudentemente dosificada. Según nos informan, para reducir el “pH” del terreno se puede utilizar el “sulfato de hierro”, en combinación con un buen aporte de materia orgánica, suprimiendo los fertilizantes alcalinizantes. Mucho mejor informarse con un especialista.
No podemos dejar de citar otros remedios que están debidamente comprobados, tanto para rebajar o aumentar los índices de acidógenos del terreno, de manera que para rebajar se debe, aplicar cal o ceniza de leña y para aumentar azufre o musgo (turba). El aumento o disminución del porcentaje en suelos acidógenos, alterando su “pH” puede producirse por diversos factores, tales como el riego, drenajes, tratamientos químicos, tipos de siembra, contaminación atmosférica (cuyo componente transmisor será el aire y la propia lluvia), etc. En cualquier caso la evolución del “pH”, debe controlarse, al menos, mensualmente, utilizando un medidor de acidez, mientras que los análisis del suelo en distintas profundidades es aconsejable realizarlos todos los años, siempre en clara relación con las siembras a efectuar. Informémonos con especialistas al respecto.
Cabe recordar que el suelo, por definición, es aquel material más o menos consistente en que, por medio de raíces, las plantas hallan el soporte que las estabiliza y también, muy importante, absorbe y transmite su alimento. Cuando esto no se produce de una forma equilibrada llega el colapso de la propia planta, donde todos nuestros esfuerzos habrán sido inútiles, lamentablemente.
Sin querer extendernos en este tema, creemos interesante el citar su composición por lo que relacionaremos lo siguiente:
• Fracción mineral, es decir, trozos o restos minerales más o menos desintegrados.
• Materia orgánica, formada por restos vegetales y animales.
• Microorganismos, bacterias, hongos, algas y protozoos.
• Aire y su composición aportada. Explotaciones agrícolas cerca de grandes ciudades donde la contaminación resulte elevada, influirá negativamente sobre las cosechas, la transmisión será el aire, lluvia, número y peso de las partículas suspendidas contaminantes, etc.
• Humedad, según cada porcentaje y constancia.
Los elementos nutritivos de las plantas, que se hallan tanto en la parte mineral como en la orgánica. Actualmente podemos contar con los denominados sensores de cultivos, mediante los cuales obtendremos datos importantes en el desarrollo de nuestras siembras y plantaciones.

Artículo completo en nuestra revista

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