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Sembradoras de precisión monograno.

LA SIEMBRA
BAJO CONTROL

La siembra es uno de los momentos más delicados dentro del ciclo de cualquier cultivo, y más aún cuando se tiene que hacer grano a grano para asegurar la perfecta distribución de las plantas. Incluso hay quien afirma que supone el 50% del éxito del cultivo. Por este motivo, las sembradoras monograno cuentan con una tecnología avanzada para asegurar la máxima precisión en la distribución de la semilla.

Una de las máximas expresiones de la tecnología de siembra se encuentra en las sembradoras monograno de precisión, cada vez más capaces de asegurar una buena distribución de las semillas a velocidades cada vez más altas. Las funciones principales de los cuerpos de siembra que forman este tipo de máquinas son las de abrir surcos de profundidad constante para depositar en ellos, una a una, las semillas de las especies que exigen este tipo de siembra, como pueden ser maíz, remolacha o girasol, por lo que normalmente se trata de “granos gruesos”. Las máquinas incluyen los elementos encargados tanto de la apertura del surco como del tapado de las semillas, al tiempo que tienen que garantizar la precisión en la profundidad de siembra. Con todo ello, la función principal de una sembradora de precisión monograno es la de asegurar que en el surco queden depositadas las semillas de una en una, evitando los dobles o la ausencia de semilla, y manteniendo constante su separación sobre la línea. Esta separación deberá ser ajustable en función de la especie vegetal considerada.

Antes de comenzar con la descripción de los elementos principales de una sembradora monograno, cabe destacar la importancia de la sembradora, puesto que más del 50% del éxito del cultivo depende de las condiciones de implantación, asegurando una buena nasciencia y una distancia entre plantas homogénea para que, de esta manera, cada planta pueda contar con el máximo de recursos a su alrededor, tanto de nutrientes como de insolación. La sembradora es, por tanto, uno de las patas fundamentales de la trilogía de las tres “s” en el momento de la siembra, como son semilla, suelo y sembradora.

Por otro lado, también cabe hacer una pequeña clasificación de los distintos tipos de sembradora existentes, a modo de introducción. De esta manera, la primera clasificación la encontramos entre las sembradoras volumétricas, o a chorrillo y las monograno. Las primeras se orientan fundamentalmente a la siembra de cereales de invierno, puesto que se trata de dosificar en el surco de siembra una hilera continua de simiente. Dentro de este tipo de sembradoras las encontramos mecánicas o neumáticas. Por su parte, las sembradoras monograno, como ya se ha comentado, son aquellas capaces de depositar la simiente de una en una y a una distancia determinada entre ellas, dentro del surco de siembra. También en este caso existen las modalidades mecánicas, en las que la semilla se ubica en un alveolo del plato de distribución por gravedad y la neumáticas, en las que la colocación de la semilla en el alveolo (de menor tamaño que la misma) se hace por succión, generalmente.

Tolva y dosificador

En la sembradoras monograno, lo más habitual es que cada elemento de siembra cuente con su propia tolva, que a su vez se integra con el sistema de dosificación. No hay mucho que destacar sobre las tolvas, más allá de que deben de ser de materiales inocuos para la propia semilla y que hay que valorar que su llenado sea sencillo, así como su vaciado.

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En cuanto a los dosificadores, en los equipos mecánicos están compuestos por un plato con alveolos con tamaños apropiados para las dimensiones de la semilla, de manera que ésta pueda caer a través de ellos hacia el tubo de dosificación. No obstante, los sistemas más habituales son los neumáticos, en los que en un primer paso, y mediante succión, las semillas quedan sujetas a cada uno de los orificios del disco para, en un segundo paso, colocar éstas y evitar que haya más de una por orificio mediante diferentes sistemas de barrido. Finalmente, la semillas son alineadas para que, en un último paso, el disco entre en una zona sin succión y la semilla caiga libremente hacia el suelo. Las cámaras de vacío pueden ser fijas o en rotación con el plato alveolado. En algunos casos se utiliza un dosificador neumático por sobrepresión.

Para modificar la separación entre semillas hay en el mercado diferentes sistemas, los más habituales son los que actúan sobre la transmisión de la rueda motriz, con el cambio de ruedas dentadas o sistemas equivalentes. Hay que tener en cuenta que a mayor velocidad del plato existe una mayor posibilidad de errores en la siembra. Los últimos sistemas incorporados al mercado están basados en una preparación eléctrica de los elementos de siembra. Cada elemento dispone de un motor eléctrico que mueve los discos mediante una correa dentada. Las células fotoeléctricas controlan la caída de los granos y la distancia entre granos. La información de la velocidad, procedente de un radar, asegura un control preciso de la densidad de siembra.

Finalmente, el último elemento, pero no menos importante, es el tubo de descarga o de caída, que debe ser lo más corto posible y asegurar que la semilla no rebota una vez que llega a suelo. La necesidad de evitar este efecto rebote hace que, siempre que sea posible, se evite este tubo y la simiente caiga directamente al surco desde el dosificador.

A la hora de analizar las sembradoras monograno es conveniente hacer una pequeña descripción general de las mismas. El elemento estructural básico es el bastidor, sobre el que se anclan cada uno de los cuerpos independientes de los que forman normalmente este tipo de equipos, además de la tolva en el caso de que sea necesaria. También conveniente indicar que en el caso de que sea necesaria una distancia entre hileras menor de unos 20-25 cm, el bastidor deberá estar formado por dos hileras paralelas.

Los cuerpos de siembra suelen ser independientes y cada uno de ellos dispone de su propia tolva, dosificador, elementos surcadores y para el tapado de la semilla. El proceso que sigue cada uno de estos elementos comienza por la preparación de la línea de siembra eliminando los posibles obstáculos. Un segundo elemento abre el surco de plantación a una profundidad determinada para que la semilla sea depositada a una distancia regular una de otra. Finalmente, las ruedas posteriores colocadas en forma de V son las encargadas del cierre del surco, asegurando de esta manera que la semilla queda en contacto con la tierra para poder obtener la humedad que le proporciona la misma.

Para determinar la profundidad de siembra cada elemento suele estar dotado de ruedas delanteras y/o traseras que permiten que cada elemento se adapte perfectamente a las irregularidades del terreno. En algún caso estas ruedas sirven también para ayudar en la preparación del terreno al abresurco, al situarse junto a éste. También, según los modelos, estas ruedas pueden ser las encargadas de transmitir movimiento a todo el sistema de distribución para que éste se adapte al ritmo de avance de la máquina.

En cuanto al abresurcos, se deben adaptar al tipo de cultivo y al estado del terreno, de manera que dejen despejado un surco donde se deposita la semilla. Se trata de un elemento de desgaste, por lo que tiene ser sustituido y revisado periódicamente para que realice su función siempre en condiciones óptimas. En algunos modelos, justo detrás del abresurco se incluye una pequeña rueda, encargada de presionar la semilla hacia abajo antes del cierre del surco, asegurando de esta manera un contacto perfecto con el terreno y mejorando así la germinación.

El último elemento del proceso de siembra lo forman las ruedas traseras, que sirven para cerrar y compactar el lecho de siembra. Las hay de varios tipos, siendo las más extendidas la de goma, colocadas en forma de V. También pueden ser metálicas, en este caso dentadas o lisas. Cada una de ellas se adaptan mejor a un tipo de terreno u otro, en función de si se trata de suelos más o menos preparados y de la calidad de los mismos.

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