EL CORAZÓN DE LA COSECHADORA
La revolución que trajeron las cosechadoras de cereal a la mecanización agrícola es únicamente comparable con la que supuso el propio tractor. Parece cosa de brujas cómo una sola maquina es capaz de hacer sobre la marcha y directamente, el trabajo que hasta hace menos de 100 años tenían que realizar toda una cuadrilla de segadores, transportando el grano hasta la era y posteriormente llevando a cabo todas las labores tradicionales de la cosecha hasta que, bastante tiempo después de la siega, el grano llegaba hasta el granero.
La evolución histórica hasta llegar a la cosechadora autopropulsada ha sido muy larga, puesto que el trabajo que ahora realiza una única máquina se comenzó dividiendo en equipos que llevaban a cabo cada uno de los trabajos de la siega no mecanizada, surgiendo así las segadoras engabilladoras, las trilladoras, las aventadoras... todas ellas máquinas hoy pieza de museo. Desde que allá por finales del siglo XIX, principios del siglo XX surgen las primeras cosechadoras arrastradas, hasta que ya bien entrado el siglo XX aparecen las primeras cosechadoras autopropulsadas en Estados Unidos, la evolución ha sido muy grande, pero no por ello el trabajo que llevan a cabo estas máquinas y la velocidad a la que son capaces de realizarlo sigue pareciendo algo digno del mejor truco de magia.
Para que sea posible este “abracadabra” estas máquinas cuentan con numerosos elementos que se agrupan en tres bloques principales: siega, trilla y separación y limpieza. El primero de los sistemas es el encargado, como su nombre indica, de corte del cultivo y su transporte hasta el sistema de trilla. El segundo conjunto de elementos, la trilla, puede considerarse el verdadero corazón de la máquina, puesto que es el mecanismo limitante para establecer el tamaño de las máquinas y también el que más energía consume. Finalmente, el bloque de limpieza y separación es el encargado de separar cada uno de los productos y llevar el grano hasta la tolva y el resto expulsarlos por la parte trasera. Estos dos últimos elemento están íntimamente ligados.
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En esencia, la función de los elementos de trilla en una cosechadora es la separación del grano de la espiga. El sistema de trilla convencional consta de un cilindro de barras, que es un órgano de mucha masa y que gira a gran velocidad, junto con un cóncavo, de manera que las barras del cilindro arrastran la mies a través del cóncavo para lograr que se separe el grano de la espiga. Con respecto a los cóncavos se caracterizan por el ángulo de trilla (entre 100º y 120º) determinado por el sector que abarca desde la entrada hasta la salida. Las dos regulaciones principales que se pueden hacer con estos elementos son la velocidad del cilindro de trilla y la separación entre éste y el cóncavo. Cuando el grano está húmedo es conveniente aumentar la velocidad y cuando está seco disminuirla. Por otro lado, si se parte el grano habrá que separar la distancia del cóncavo, mientras que si no se desgrana o se pierde con la paja habrá que acercarlo. Detrás del cilindro se sitúa el batidor o lanzapajas, que ayuda a que la mies pase a los sacudidores, el primer elemento de la parte de separación. Algunos fabricantes están montando más cilindros desgranadores y aceleradores de la mies, con el objetivo de aumentar la superficie de separación.
Además del sistema convencionales, existen modelos en los que se montan otros sistemas de trilla y limpia por rotor o rotores helicoidales. Estos rotores, situados de forma longitudinal a la cosechadora, giran dentro de otro rotor y cuentan con un aspirador de paletas helicoidales para la aspiración de la mies, barras o dedos trilladores en la primera parte de los mismos y un conjunto de dedos más separados en la segunda parte de los mismos, encargados del trabajo de separación. Cada uno de los cóncavos exteriores dentro de los cuales giran lo rotores está cerrado por la parte superior y cuentan con barras helicoidales, mientras que en la inferior se hallan las rejillas de trilla. El grano que ha sido desgranado cae así a la caja de cribas convencional. Dentro de este sistema de trilla axial existen máquinas con un único rotor de grandes dimensiones o con dos rotores, que giran en sentido inverso.
Un tercer sistema de trilla y separación es que une ambos sistemas, de manera que la trilla propiamente dicha se realiza mediante rodillo y cóncavo convencionales, detrás de los cuales se sustituyen los sacudidores por rotores, cuya misión ya no es la de trilla sino la de separación, por lo que debajo de ellos se sitúa la caja de cribas.
Atendiendo a la importancia de los sistemas de trilla, como verdadero corazón de la máquina y que, además, sobre una misma base las diferentes firmas comerciales proponen elementos diferenciadores en estos sistemas, a continuación se pasa a detallar cuáles son las características, elementos y funciones de los distintos elemento de trilla propuestos por las diferentes marcas comerciales.
Puede ver en nuestra revista un artículo excepcional explicando las tecnologías y soluciones que cada marca propone en sus cosechadoras.