Profesional AGRO - Madrid 18/06/2026
Siempre es un placer poder comprobar y conocer de primera mano el desempeño de alguno de los numerosos equipos que cada día se usan en las más diversas tareas agrícolas. Y en esta ocasión la satisfacción era doble, porque además de poder comprobar el rendimiento del manipulador telescópico TF42.7CS-136 de Merlo, íbamos a poder hacerlo en un entorno privilegiado: el Club Hípico Can Vila, ubicado en el municipio barcelonés de Sant Esteve de Palautordera, en pleno parque natural del Montseny.
David Panadera, dueño y gerente de la hípica, además del encargado de manejar la máquina, sabe que, en el mundo ecuestre, un caballo bien domado destaca por su equilibrio, obediencia y capacidad para adaptarse con precisión a cada tarea que le plantea el jinete. Es ágil cuando hace falta rapidez, fuerte cuando el trabajo exige potencia y dócil en las maniobras más delicadas. Esa misma sensación de control y versatilidad es la que encuentra en el manipulador telescópico Merlo TF42.7CS-136, la nueva máquina adquirida por la explotación. Y así lo transmitió durante la prueba realizada en las instalaciones de la hípica, un entorno donde la maquinaria debe combinar eficiencia, precisión y facilidad de uso para responder a las exigencias diarias del trabajo con caballos.
La prueba llevada a cabo por Profesional AGRO permitió evaluar la máquina en diferentes escenarios habituales dentro de una explotación de este estilo. Uno de ellos fue la descarga de paquetes de paja desde un camión, una operación que exige estabilidad, buena visibilidad y movimientos suaves para trabajar con rapidez y precisión. El manipulador respondió con solvencia, mostrando una gran capacidad de elevación y una conducción cómoda incluso durante las maniobras más repetitivas.
Otro de los trabajos analizados fue la carga de estiércol, una tarea más exigente desde el punto de vista de la fuerza de empuje. Aquí volvió a destacar la facilidad de manejo del equipo, con movimientos precisos y una respuesta hidráulica eficaz que permitió mantener un ritmo de trabajo elevado sin esfuerzo para el operador.
Especialmente destacable resultó el cambio de implementos, que se convirtió en algo anecdótico gracias a la sencillez y rapidez del sistema. Pasar de una herramienta a otra se hizo sin pérdidas de tiempo, reforzando esa sensación de máquina dócil y preparada para adaptarse a cualquier necesidad del día a día.
Como un buen caballo de trabajo, el manipulador telescópico de Merlo demostró ser fuerte cuando se le exige potencia, ágil en los movimientos y fácil de conducir en cualquier situación. Una combinación que explica por qué este tipo de máquinas se ha convertido en un aliado imprescindible en explotaciones modernas.
Antes de pasar a describir más en detalle cómo transcurrió la prueba vamos a presentar los aspectos más destacados del manipulador telescópico TF42.7CS-136 de Merlo, un equipo que representa una de las propuestas más equilibradas de la gama de media capacidad de Merlo, combinando potencia, agilidad y confort. Diseñado bajo el concepto Turbofarmer, este modelo destaca por ofrecer una gran versatilidad en todo tipo de tareas, desde el manejo de pacas y materiales a granel hasta operaciones de carga y transporte.

Con una capacidad de elevación de 4.200 kg y una altura de trabajo cercana a los 7 m, el TF42.7CS-136 se sitúa como una máquina capaz de afrontar trabajos exigentes sin perder maniobrabilidad. Uno de los aspectos más valorados es su enfoque hacia el confort del operador. El modelo está equipado con la Cabina Suspendida (CS) que incorpora suspensión hidroneumática, mejorando el confort y reduciendo vibraciones durante los desplazamientos y el trabajo diario. A ello se suma una excelente visibilidad, mandos ergonómicos y un joystick multifunción que facilita un control intuitivo de todas las operaciones. Merlo ha puesto especial atención en convertir la cabina en un auténtico entorno de trabajo confortable y eficiente.
El sistema hidráulico “Load Sensing”, junto con la transmisión hidrostática y las diferentes modalidades de dirección, permiten adaptar la máquina a múltiples escenarios de trabajo, aumentando la precisión y la rapidez de maniobra. Además, el cambio hidráulico rápido de implementos convierte al TF42.7CS en una herramienta extremadamente polivalente, capaz de pasar en pocos segundos de una horquilla para pacas a una cuchara o cualquier otro accesorio específico.
El sistema hidráulico y el conjunto motriz del Merlo TF42.7CS-136 han sido desarrollados para ofrecer un equilibrio muy eficaz entre potencia, precisión y eficiencia.
Bajo el capó, este modelo incorpora un motor Perkins 904J de cuatro cilindros y 3,6 litros de cilindrada, capaz de desarrollar 136 CV (100 kW) a 2.300 rpm. Se trata de un propulsor diseñado para entregar una respuesta progresiva y un elevado par motor a bajo régimen, favoreciendo tanto la capacidad de empuje como la suavidad de funcionamiento durante las maniobras de carga. Además, cumple con la normativa europea Stage V gracias a la incorporación de filtro de partículas (DPF), catalizador DOC y sistema SCR con AdBlue, reduciendo emisiones sin comprometer prestaciones.
Especial protagonismo adquiere el sistema hidráulico “Load Sensing”, concebido para adaptar el caudal hidráulico a las necesidades reales de cada movimiento. La bomba de caudal variable suministra hasta 139 litros por minuto para los servicios de trabajo, garantizando rapidez de movimientos y una gran precisión incluso cuando se realizan varias funciones simultáneamente. El sistema “Flow Sharing” distribuye automáticamente el caudal entre los diferentes movimientos hidráulicos, permitiendo operar el brazo telescópico, la elevación y los implementos de forma fluida y coordinada.
A ello se suma el sistema EPD Plus (Eco Power Drive), que ajusta automáticamente el régimen del motor en función de la demanda hidráulica y de tracción, mejorando el consumo de combustible y reduciendo el nivel sonoro. El resultado es una máquina ágil, eficiente y muy confortable para el operador, capaz de combinar fuerza hidráulica con una gran precisión en cualquier tipo de trabajo.
La transmisión hidrostática es uno de los elementos que mejor define la personalidad de los manipuladores telescópicos Merlo. Desde hace décadas, la firma italiana apostó por este sistema, convirtiéndose en uno de los fabricantes pioneros en su aplicación dentro del sector de las telescópicas. El resultado es una conducción más suave, precisa y eficiente, especialmente valorada en trabajos agrícolas, ganaderos e industriales donde la maniobrabilidad y el control son fundamentales.
El funcionamiento de la transmisión hidrostática Merlo se basa en la combinación de una bomba hidráulica de caudal variable y un motor hidrostático que transforma la energía hidráulica en movimiento mecánico. Este sistema permite variar la velocidad de forma continua, sin saltos entre marchas, ofreciendo una aceleración progresiva y un control extremadamente preciso en las maniobras. Gracias a ello, el operador puede trabajar con total suavidad durante operaciones delicadas como la manipulación de pacas, la carga de material o el posicionamiento preciso de implementos.
Otra de las grandes ventajas de este sistema es su capacidad de frenado dinámico. Al levantar el pie del acelerador, la propia transmisión contribuye a desacelerar la máquina de manera natural, aumentando la seguridad y reduciendo el desgaste de los frenos. Además, la transmisión hidrostática garantiza una respuesta inmediata incluso a bajas velocidades, algo esencial cuando se trabaja en espacios reducidos o sobre terrenos irregulares.
Merlo complementa esta tecnología con el sistema electrónico EPD (Eco Power Drive), que regula automáticamente el régimen del motor y la gestión de la transmisión en función de la demanda de trabajo. De este modo, la máquina mantiene la velocidad necesaria reduciendo las revoluciones cuando no se requiere toda la potencia disponible, consiguiendo un ahorro de combustible que puede alcanzar el 18%.

La cabina suspendida CS de los manipuladores telescópicos Merlo ha sido concebida para ofrecer un elevado nivel de confort y ergonomía durante largas jornadas de trabajo. La denominación CS hace referencia al sistema de suspensión hidroneumática de la cabina, una tecnología desarrollada por la marca italiana para reducir vibraciones y mejorar notablemente el confort del operador tanto en desplazamientos como durante las operaciones de carga.
Uno de los aspectos más destacados de esta cabina es la sensación de aislamiento respecto a las irregularidades del terreno. La suspensión absorbe gran parte de los movimientos y rebotes que se producen durante la conducción, especialmente cuando la máquina trabaja sobre firmes irregulares o en desplazamientos rápidos dentro de explotaciones agrícolas y ganaderas. Esta característica contribuye a disminuir la fatiga del operador y mejora la precisión en maniobras repetitivas.
Merlo también ha trabajado especialmente en la ergonomía interior. La disposición de los mandos agrupa todas las funciones principales alrededor del operador, con un joystick multifunción electrónico que integra el inversor de marcha y facilita un control rápido e intuitivo de la máquina. La información del vehículo y de los sistemas hidráulicos se presenta de forma clara en la instrumentación, favoreciendo un entorno de trabajo moderno y funcional.
La visibilidad es otro de los puntos fuertes de la cabina. Su diseño panorámico, combinado con una amplia superficie acristalada y una puerta con una gran apertura de 180º, proporciona una excelente visión tanto frontal como lateral y superior, algo fundamental en operaciones de elevación y manipulación de cargas. Además, el puesto de conducción puede equiparse con asiento neumático, climatización y diferentes configuraciones de iluminación para aumentar todavía más el confort operativo.
Una vez que se ha descrito la estructura y características más destacadas del manipulador telescópico Merlo TF42.7CS, es fácil de entender el comportamiento posterior de la máquina. Nuestro objetivo, como siempre, fue el poder ver al equipo trabajar en las condiciones más parecidas a una situación normal y real de trabajo en el día a día. Por ello, consideramos que la descarga de un camión de paja y la colocación de las pacas bajo techo en la zona habilitada para ello y la carga de un remolque de estiércol son dos actividades muy representativas de las tareas que lleva a cabo este modelo. Además, son buenos ejemplos para extrapolarlos a los trabajos que puede llevar a cabo en otras explotaciones agrícolas y ganaderas.
Tras el primer contacto con la máquina y los responsables del Club Hípico Can Vila, con David Panadera a la cabeza, comenzamos rápidamente a trabajar en el primer cometido que le habíamos planteado: la descarga de un camión de paquetes de paja. Antes de ello, se había llenado “hasta la boca” el depósito de combustible de la máquina, con el objetivo de poder comprobar, al final de la jornada, el consumo del equipo.
Lo paquetes de paja a descargar estaban situados sobre un camión con doble plataforma, que transportaba un total de 50 pacas (26 en la plataforma trasera y 24 en la el camión). El tamaño de la paca era uno de los más grandes del mercado, en concreto de 120×90 cm, con una longitud de 2,70 metros. Estaban hechos con una empacadora de alta densidad, por lo que el peso estimado de cada uno de estos paquetes se podía situar entorno a los 500 kg.
A la 9:37 horas de la mañana comenzaba la tarea descarga del camión. En esta primera plataforma las pacas estaban colocadas de forma transversal al sentido de la marcha, apoyadas sobre la base más amplia y con 4 paquetes de altura. Teniendo en cuenta la altura del pajar donde se iban a colocar los paquetes de paja, David, a los mandos de la máquina, iba cogiendo los paquetes de tres en tres, lo que le obligaba a recolocar los paquetes en alguna de las pasadas. En la descripción de la labor de descarga de las pacas de la primera plataforma hay que señar también que el suelo del camión era autodeslizante, de manera que las pacas siempre estaban colocadas en el borde final, desde donde eran cogidas.
Para descargar y colocar estas primeras 26 pacas se llevaron a cabo 9 recorridos, 6 de los cuales iba cargado con 3 paquetes, 2 con 2 paquetes y 1 de ellos con 4 paquetes. Si tenemos en cuenta que cada uno de estos recorridos era de 35 metros de ida y vuelta, podemos establecer una distancia total de 630 metros caminados por la máquina para la primera parte del trabajo.
El tiempo total empleado fue de 16 minutos y 30 segundos para la descarga de las 26 primeras pacas, con un peso estimado de unos 13.000 kg.

Hípica Can Vila se ha consolidado como uno de los centros ecuestres de referencia en Cataluña gracias a una propuesta que combina formación, competición y turismo rural en un entorno privilegiado del Parque Natural del Montseny, en Sant Esteve de Palautordera (Barcelona). Fundado en el año 2000, este club hípico cuenta con completas instalaciones destinadas tanto a la práctica amateur como al alto nivel competitivo, con pistas de salto, doma clásica y espacios cubiertos para el entrenamiento durante todo el año.
La actividad deportiva es uno de los grandes pilares de Can Vila. El centro trabaja en la preparación de caballos para competición y participa habitualmente en concursos nacionales e internacionales de salto y doma clásica. Además, dispone de una escuela base orientada a niños y jóvenes, donde se forman futuros jinetes tanto en salto como en doma, fomentando desde edades tempranas el aprendizaje, la técnica y el respeto por el caballo. Más allá de la vertiente deportiva, Can Vila también ha sabido diversificar su actividad con propuestas vinculadas al ocio y al turismo ecuestre. El complejo dispone de un hotel rural ubicado en una masía restaurada del siglo XIX, rodeada de naturaleza y con vistas al Montseny, ofreciendo una experiencia enfocada al descanso y al contacto con el entorno natural. Asimismo, organizan rutas guiadas a caballo por los caminos y paisajes del parque natural, una de las actividades más demandadas tanto por aficionados a la equitación como por visitantes que buscan descubrir el territorio de una forma diferente.
En el apartado de maquinaria, el club continúa apostando por la marca Merlo para las labores diarias de manejo y mantenimiento de las instalaciones. De hecho, esta es ya la segunda máquina Merlo con la que trabajan, después de sustituir la anterior unidad tras alcanzar las 13.000 horas de trabajo.
Llegados a este punto, había que descargar la plataforma del camión. Para ello el conductor desenganchó la plataforma remolque y colocó el camión en la misma posición en la que se encontraba la anterior. El hándicap a la hora de hacer el trabajo lo más rápido posible era, en este caso, la colocación de las pacas, puesto que en la parte baja se encontraban las pacas colocadas “de canto”, es decir, sobre la parte más estrecha, y sobre ellas se situaba una paca que apoyaba en su base más ancha. Por ello, a la hora de colocar correctamente las pacas para llevarlas hasta la zona techada y colocarlas había que coger primero el paquete superior y después voltear los otros. Nada que no se pueda hacer de forma sencilla gracias a la habilidad de David y a la rapidez de movimientos de la máquina, pero que sin duda penaliza a la hora de reducir el tiempo necesario para la descarga.
La descarga de esta segunda plataforma se hizo de 8 viajes, 6 de ellos cargado con 3 pacas, 1 con 4 pacas y 1 con 2 pacas. El tiempo empleado en este caso fue de 16 minutos y 27 segundos. Pero más allá de pinchar y cargar las pacas del camión para llevarlas hasta el pajar, la tarea más delicada durante todo el proceso fue la de colocarlas de forma ordenada dentro del mismo. Teniendo en cuenta la altura, las vigas metálicas verticales y los paquetes antiguos aún existentes, en algunos casos esta tarea se convirtió en un auténtico “tetris”.
Los datos finales de la descarga del camión de pacas se pueden resumir en un tiempo empleado total de 32 minutos y 57 segundos para descargar y colocar en el pajar 50 pacas de paja de un tamaño de 120×90 cm por 2,70 m de largo. Estimando un peso de 500 kg para cada uno de estos paquetes, el peso total descargado fue de 25.000 kg. El recorrido total para de la máquina fue de unos 1.190 metros, resultado de 17 viajes con las pacas entre el camión y la zona de apilamiento.
Más allá de los datos recogidos, cabe reseñar el gran desempeño de la máquina, con movimientos rápidos, ágiles y precisos en todo momento. Y ello a pesar de que, según indicó David, aún le faltaba práctica con el cambio de dirección bajo el joystick, puesto que el su anterior modelo lo tenía en la parte superior.
Una vez que los paquetes de paja estaban todos situados bajo techo bien protegidos, era el momento de comenzar el siguiente trabajo con la telescópica Merlo, que no era otro que el de cargar un remolque de estiércol.
El primer paso para ello era el cambio de implemento. Una operación que se llevó a cabo en apenas 15 segundos gracias al sistema de cambio rápido de Merlo. Y de esta manera la máquina ya estaba preparada para una operación completamente distinta, que también llevó a cabo con total solvencia. Una prueba más de las múltiples tareas a las que se puede enfrentar esta máquina en el día a día.

Si el trabajo anterior consistió en descargar una plataforma, la misión de ahora era la de cargar. En concreto tenía que llenar el remolque con el estiércol de los caballos para vaciar la zona de almacenaje. El remolque enganchado al tractor el que tenía que depositar la carga estaban situados junto al estercolero, de manera que el recorrido entre ambos era mínimo.
Para llevar a cabo esta operación la máquina estaba equipada con un cazo convencional, sin pinza de agarre, con un ancho total de 2,37 cm y un volumen aproximado de 1,5 m3. Lo primero que se pudo comprobar nada más empezar la prueba fue el empuje de la máquina a la hora de afrontar la carga contra el montón de basura, lo que le permitía llenar completamente el cazo sin ningún problema. También destaca la facilidad de elevación del brazo para cargar el remolque, por encima de los tres metros.
En cuanto al proceso de carga en sí, fueron necesarias 16 paladas para completar la carga del remolque, con un volumen aproximado de 24 m3. En cada una de las idas y venidas con la pala cargada la máquina recorría 20 metros, por los que se puede estimar un recorrido total de unos 640 metros.
El tiempo total empleado para la carga del remolque fue de 9 minutos y 58 segundos, con una media de 31 segundos para cada ciclo de carga en el montón, descarga y vuelta al punto de origen.
Como punto final para comprobar el rendimiento de la máquina nos dispusimos a tomar tiempos de los ciclos de la pluma de la máquina, cuyos resultados se pueden ver en la tabla adjunta.
El último paso era el de comprobar el consumo de combustible, cuando iniciamos el camino hacia le depósito del diésel eran las 12:24 de la mañana, es decir, llevábamos trabajando con la máquina 2 horas y 47 minutos. En este tiempo se incluyen las dos pruebas descritas, pero también otros muchos desplazamientos, arranques y paradas del motor, pruebas con la cabina suspendida, colocación de la máquina para realizar el vídeo que se puede ver en el código QR que acompaña a este artículo, etc. Pues bien, después de todos estos trabajos, el consumo total de la máquina fue de 8 litros de combustible.
El telescópico Merlo TF42.7CS-136 es un gran equipo que ha demostrado que es capaz de afrontar los más variados trabajos con total solvencia. Se ha mostrado ágil y maniobrable en la descarga de las pacas, y muy preciso en los movimientos del brazo a la hora de apilar los paquetes incluso cuando llevaba cuatro pacas, que suman alrededor de los 2.000 kg de peso. En la carga del remolque de estiércol no ha tenido ninguna dificultad en poder cargar el cazo y elevarlo hasta la altura del remolque para depositar su carga.
Otro punto a destacar es la visibilidad de la cabina, que se traduce en dos importantes cuestiones. La primera es la comodidad del operador, que no tiene que estar buscando posiciones forzadas para visualizar todos los ángulos de la máquina. Por tanto, puede realizar su trabajo de una forma más fácil y eficiente, con una mayor productividad y con un menor cansancio al final de la jornada. El segundo gran beneficio que tiene que ver con la gran visibilidad de la cabina es la seguridad. Una seguridad tanto para el propio operario como para el entorno que le rodea. En el caso que nos atañe, trabajando en un club hípico, esta cuestión es altamente importante, para no tener ningún percance ni con las personas ni con los caballos que de forma recurrente están alrededor de la máquina.
En definitiva, un gran modelo siempre a las órdenes de su jinete.
| Descarga de camión de paja | Nº de viajes | Recorrido en cada viaje (ida y vuelta) (m) | Recorrido total | Tiempo total |
| Descarga de la plataforma | 9 | 35 | 630 | 16’30” |
| Descarga del camión | 8 | 35 | 560 | 16’27” |
| Total | 17 | 35 | 1.190 | 32’57” |
| Número de viajes | Número de pacas en cada viaje | Peso de cada paca (aprox.) | Peso viaje (aprox.) | Pacas descargadas de plataforma camión | Peso total (aprox.) |
| 6 | 3 | 500 | 1.500 | 18 | 9.000 |
| 2 | 2 | 500 | 1.000 | 4 | 2.000 |
| 1 | 4 | 500 | 2.000 | 4 | 2.000 |
| 9 | 9 (media) | 500 (media) | 1.500 (media) | 26 | 13.000 |
| Número de viajes | Número de pacas en cada viaje | Peso de cada paca (aprox.) | Peso viaje (aprox.) | Pacas descargadas de camión | Peso total (aprox.) |
| 6 | 3 | 500 | 1.500 | 18 | 9.000 |
| 1 | 2 | 500 | 1.000 | 2 | 1.000 |
| 1 | 4 | 500 | 2.000 | 4 | 2.000 |
| 8 | 3 (media) | 500 (media) | 1.500 (media) | 24 | 12.000 |
| Número de viajes | Espacio recorrido | Volumen de cada cazo (aprox.) | Volumen total (aprox.) |
| 16 | 640 | 1,5 m3 | 24 m3 |
| Joystick autoacelerante | |
| Elevación del brazo (seg) | 7,44 |
| Bajada del brazo (seg) | 4,47 |
| Extracción del telescópico (seg) | 5,39 |
| Recogida del telescópico (seg) | 3,91 |
| Volteo del cazo | 3,58 |
| Recogida del cazo | 3,90 |
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