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La fiesta de la trashumancia en Madrid

En el próximo año 2023, se cumplirán tres décadas del inicio de estos eventos. Es la fiesta en donde los urbanitas rinden un muy sentido homenaje a los pastores venidos de las regiones norteñas en su viaje anual hacia tierras más cálidas del sur donde proyectan pasar con sus ganados los meses de invierno, huyendo de las frías temperaturas de los prados de Cantabria y de Castilla y León.

Profesional AGRO - Madrid 8/12/2022

El domingo 23 de octubre, un año más se celebró, con calles y plazas abarrotadas, la XXIX Fiesta de la Trashumancia en Madrid. Es todo un espectáculo contemplar el paso de 1.000 ovejas merinas y 200 cabras retintas por la Plaza Mayor, calle de Alcalá, Cibeles, y verlas rodear la estatua de Colón, tras recorrer el Paseo de Recoletos.

La presencia de este ganado  en un escenario tan genuinamente urbano suscita la nostalgia de los mayores que proceden de zonas rurales y provoca la alegría de los pequeños que abren incrédulos los ojos cuando son capaces de tocar la lana de los animales y darse cuenta de que existen, que son reales, que no lo están viendo en un libro o en un vídeo de dibujos animados. A buen seguro, cambiarían los coches que circulan por esas calles a diario por un silencioso y bucólico redil de ovejas con las que jugar a la vuelta del cole.

Entre el gentío que se da cita a lo largo del recorrido de los rebaños, se hace notar la presencia de mucha población inmigrante, especialmente sudamericana, que no se pierde una fiesta. Y ésta tampoco. Vimos a varias reporteras improvisadas que a través de videollamadas por su móvil estaban enviando imágenes a su país, tal vez Perú, Colombia o la República Dominicana. Y es que puede afirmarse, sin exagerar, que esta fiesta de la trashumancia tiene mucho tirón y concita a españoles y foráneos en torno a esa representación de nuestra cabaña que desfila por lo más bonito de Madrid, rindiendo con su presencia un callado pero cariñoso homenaje a nuestros ganaderos y gente del campo en general. Ahora, que tanto lo necesitan.

El factor humano

Los organizadores de este evento, y con una visión digna de elogio, no se olvidan del factor humano. Y es que el desfile se abre con la presencia de pastores con su indumentaria típica –la de andar por el campo– con sus boinas, sus blusones y sus cayados, precedidos por las banderas de sus regiones, Cantabria, León, Palencia…Les acompañan mujeres ataviadas con los trajes regionales de sus lugares de procedencia, calzadas con zuecos, almadreñas o vistosas zapatillas. Dulzaineros con tamboriles interpretan danzas populares que hacen bailar de vez en cuando a las acompañantes del cortejo. Parece que no descuidan la cantera y se puede ver en el desfile a pastorcillos vestidos a la usanza de los mayores. 

Y cómo no, se aprovecha la ocasión que les ofrece su presencia en los telediarios para portar pancartas, pocas pero elegantes, en las que representantes de las jóvenes generaciones piden a la sociedad mayor atención hacia el campo y al medio rural, proclamando las virtudes ecológicas de este trajinar de norte a sur, y de sur a norte, cada año.  

Al final del desfile se repite el tradicional acto –que viene de épocas medievales– en donde el responsable de los trashumantes entrega al alcalde de Madrid, en un sencillo portal del Palacio de Cibeles montado al efecto, los 50 maravedís por cada 1000 ovejas, como pago por haberles dejado circular por la ciudad. 

Tradición, presencia del campo en la ciudad, nostalgias, vivencias infantiles que se activan, presencia en los medios, reivindicaciones, colorido, música que suena a pueblo, esto y mucho más es lo que provoca cada año la Fiesta de la Trashumancia en Madrid. ¡Un gran día, vive el cielo!

La trashumancia a través de la historia

Algo bien sabido es que el término “trashumancia” alude a los movimientos del ganado que se producen en el otoño (ida) y a la llegada de la primavera (vuelta), desplazándose por vías pecuarias trazadas y diversificadas por la geografía nacional a través de los siglos. Estos movimientos tienen por objeto aprovechar al máximo posible los pastos que crecen de forma natural a lo largo del año, alternativamente en las regiones del norte y del sur de nuestro país. Y, además de los pastos como cierto y válido pretexto, no se puede olvidar tampoco que influye notoriamente en el trashumar la búsqueda de un clima confortable durante los inviernos para animales y pastores. Los animales trashumantes en España son ovejas, cabras, vacas, caballos y burros. También lo hacen, en su labor de vigilancia de los rebaños, perros mastines.

Orígenes

Estudios dignos de crédito fijan los orígenes de la trashumancia en la Península Ibérica en unos 15.000 años atrás, en los finales del Paleolítico. En aquel “periodo de la piedra antigua”, lo que es hoy Extremadura, Andalucía Occidental y el Algarve portugués constituían la única zona de Europa que estaba a salvo de los hielos que cubrían el resto del continente. Extremadura fue, desde el inicio de la historia, el destino de los ganados trashumantes que huían de los rigores invernales de los montes leoneses y de las frías comarcas castellanas. Los primeros pobladores de estas tierras –y por tanto los primeros pastores trashumantes- fueron de origen celta: lusitanos y  vetones.

Bajo la dominación del Imperio Romano, en la Península Ibérica se asentó el concepto de propiedad del terreno de los colonizadores. Ello suponía, entre otras cosas, crear caminos para moverse con el ganado hacia tierras cálidas en invierno, pero también para regresar a la propiedad con la llegada del buen tiempo. La Vía de la Plata –hoy recuperada como reclamo turístico y comercial– se afianzó como ruta de trashumancia en el oeste peninsular. De su sello romano habla bien claro el hecho de que tomen el nombre del Emperador Augusto las dos ciudades ubicadas a cada extremo de la calzada: Augusta Emerita (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga). 

El Honrado Concejo de la Mesta (1273-1836)

Durante la Edad Media, la ganadería tuvo una gran importancia en la economía. Su fuerte desarrollo impulsó la trashumancia y con ella la necesidad de los ganaderos de asociarse para organizar y optimizar su trabajo así como para dirimir sus litigios. En ese caldo de intereses nació la Mesta. 

La creación del Honrado Consejo de La Mesta por Alfonso X el Sabio, en 1273, integró en su seno a todos los pastores de León y de Castilla en una asociación ibérica que fue la más importante de la Europa de entonces y supuso un gran impulso a la trashumancia. Mesta (mixta) significa “mezcla”. Apunta al conglomerado de personas que se reunían en las asambleas de ganaderos.

En la Mesta existían cuatro cuadrillas o cabañas (asambleas): las de León, Soria, Segovia y Cuenca. Cada una de ellas discurría por una cañada distinta. La de León, pasaba por Extremadura hasta llegar a la Andalucía Occidental. La de Segovia, partía desde Logroño y se dividía en dos ramales; uno, acababa en Béjar y, el otro, terminaba en Gredos, tras pasar por Puente del Arzobispo y Montalbán. La cañada Manchega, salía de Cuenca, discurría por el sur de Aragón y terminaba en Murcia y Andalucía Oriental.

Cuadrilla trashumante

Cada “cuadrilla” trashumante nombraba dos alcaldes que hacían de jueces a la hora de dirimir los pleitos que pudieran surgir en las largas andaduras que les llevaban a sus destinos. De los asuntos económicos (pagos, ventas) se encargaban los llamados “contadores”.

La Mesta concedía privilegios a los ganaderos que no tenían los agricultores, por lo que estos se sentían discriminados. Por ejemplo, los ganaderos estaban exentos del servicio militar y de testificar en los juicios, tenían derecho de paso y pastoreo. Con los años –avanzada la Edad Media– incluso se les otorgó una fiscalidad mucho más favorable que la aplicada a quienes solo cultivaban el campo. Con el transcurso de los años, estas diferencias se hicieron insostenibles y fueron abolidas por la Real Orden de 31 de enero 1836, con la llegada del liberalismo y bajo el reinado de Isabel II.

El fenómeno de la trashumancia en números 

El número de cabezas de ganado que se mueve en los últimos años por este sistema es de medio millón aproximadamente. En el siglo XIX la cifra era de unos tres millones. La trashumancia ha tejido por la península ibérica un extenso sistema de vías pecuarias que todavía subsiste a lo largo de 125.000 km y más de 400.000 hectáreas. Estas vías están protegidas desde el siglo XIII, de norte a sur, y lo forman cañadas, cordeles, veredas y coladas. Son 27 las provincias por las que se extiende esta peculiar maraña de comunicaciones.

A lo largo de las cañadas y cordeles, se encuentran numerosas construcciones para facilitar la labor de los pastores, como canales, puentes y abrevaderos.

La trashumancia y su influencia en los usos y costumbres sociales

El paso y permanencia temporal de pastores en sus desplazamientos anuales por varias regiones y comarcas, facilitaron el intercambio y la difusión de la que podría llamarse “cultura pastoril”, así como de otras manifestaciones en los usos y costumbres de la época, fruto de la convivencia de los trashumantes con los habitantes que les daban asiento durante varios meses.

Se crea así una cultura con rasgos comunes que quedará reflejada en distintas manifestaciones: en las costumbres culinarias (calderetas, migas), artesanales (decoración en utensilios y enseres), arquitectónicas (apriscos, chozos, corrales, incluso palacios), musicales (en coplas y cantares), además de las específicas del oficio del manejo de animales.

Un ejemplo de estos intercambios culturales entre regiones también tuvo su reflejo en la construcción de palacios y casas señoriales. Un claro testimonio de ello se encuentra en el palacio de los Ríos Salcedo, en Soria, que fue erigido en 1549, por el noble que le da nombre y cuya actividad económica principal era la trashumancia. La influencia de la arquitectura extremeña en este edificio es meridiana, porque parece clonado de las casas señoriales de Cáceres, Trujillo o Plasencia. 

En el folclore popular, la trashumancia también produjo su impacto. ¿Quién no conoce la popular copla que narra el desconsuelo de las muchachas jóvenes cuando sus mozos emigran temporalmente a otras tierras pastoreando sus rebaños? Esa que empieza: “Ya se van los pastores a la Extremadura / ya se queda la sierra triste y oscura / Ya se van los pastores, ya se van marchando / más de cuatro zagalas quedan llorando…”

Museos de la trashumancia

Este fenómeno trashumante, persistente a lo largo de los siglos, con su gran impacto en la ganadería y en la economía, ha suscitado el interés de historiadores y etnógrafos de tal manera que incluso se han creado museos sobre esta temática en localidades que fueron testigos de estos movimientos. Se encuentran en Lumbreras de Cameros (La Rioja), Malpartida de Cáceres (Cáceres), Oncala (Soria) y Guadalaviar (Teruel).

El valor de la trashumancia para el medio ambiente

Teniendo en cuenta que el reto esencial de nuestra sociedad se enfoca hacia el control del cambio climático y la sostenibilidad del planeta Tierra, conviene saber que cada oveja extiende, cada día, unas 5.000 semillas de más de 30 especies distintas y abona el terreno con más de 3 kg de estiércol. Cada vaca trashumante mueve unas 50.000 semillas y unos 30 kg de estiércol. Esto lo hacen durante 20 km cada día. Estos datos hablan por sí solos de la gran contribución de los ganados en movimiento al mantenimiento de la biodiversidad y a la conservación de los ecosistemas de nuestra geografía nacional. 

Un futuro prometedor para este Patrimonio Cultural Inmaterial

Hay muchas señales en el presente que indican que este movimiento disfruta de buena salud. En el año 1992 se refundó la Asociación Concejo de la Mesta que, junto a la Asociación Trashumancia y Naturaleza, dan hoy cobertura al mayor proyecto de recuperación de las Vías Pecuarias en toda Europa. Ya en 2017, mediante un Real Decreto, la trashumancia fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial con el reconocimiento unánime del Congreso de los Diputados.

En los últimos años, se han promulgado disposiciones legislativas que tienen por objetivo favorecer estos movimientos estacionales, las 9 cañadas siguen abiertas y mejorándose. Y en lo relativo al factor humano se está acercando bastante gente joven para formarse como pastores y pastoras trashumantes. El futuro de esta ancestral actividad pinta bien. 

Referencias. Texto: Arteguía, Fernando Fernández Such (eldiariorural.es), varias de internet. Fotos: Diario de León, El Diario.es, Emilia Picazo.

Artículo escrito por: Agustín del Pino.


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