Profesional AGRO
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Emilio Velasco Machuca
OPINIÓN
A vuelapluma / EMILIO VELASCO

¡¡BASTA YA!! EL CLAMOR AGRARIO VUELVE A LAS CALLES

No está tan lejos como para haberlo olvidado. En Febrero del pasado año, con la pandemia escalando nuestra muralla defensiva –ataque que, recordemos, negaban nuestras autoridades sanitarias y políticas–, el campo se echó a la calle harto ya de un ninguneo –se puede decir que le afectaba desde siempre-, aunque mucho más agravado en las últimas décadas– al que le vienen sometiendo los gobiernos de turno que ni defienden los intereses del sector primario nacional –nuestros propios intereses en definitiva–, ni mucho menos se preocupan del bienestar de su población, por lo que no es de extrañar que la acuñada expresión de “la España vaciada” sea cada día que pasa una dolorosa y tangible realidad. Esto es patente sobre todo en el interior de nuestra “piel de toro” donde, en el menos malo de los casos, son cada vez más los pueblos semidesiertos, sólo habitados por media docena de vecinos –mayores, normalmente–, que se resisten a abandonar las casas de sus padres, la tierra que les vio nacer. La situación que vive hoy nuestro campo y sus gentes es ya poco menos que insostenible. El relevo generacional de nuestra gente rural es ya imposible, y no solo en cuanto a agricultores y ganaderos se refiere, puesto que es un hecho que comienza a darse también en silvicultura y pesca, lo que quiere decir que es un grave problema que aqueja a todo muestro sector primario en general.

Aquel ¡¡BASTA YA!! que resonó en las manifestaciones de febrero de 2020 fue silenciado por los propios interesados, las gentes del campo, que volvieron a demostrar una vez más su exacerbado sentido de la responsabilidad ante la grave irrupción de una pandemia a la que incluso ante las primeras hospitalizaciones nuestros políticos restaban importancia y “seguían negando la mayor”. Los agricultores, ganaderos, silvicultores, pescadores, etc., interrumpieron inmediatamente sus protestas y retomaron sus actividades habituales para asegurar el suministro de alimentos a toda la población, dejando de lado sus reivindicaciones y posponiéndolas en espera de tiempos mejores.

Ahora, parodiando a Don Quijote, que viendo muy afligido a su escudero ante las muchas adversidades que les aquejaban, le dijo: “Sábete Sancho, que todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que ni el mal ni el bien sean durables, y habiendo durado tanto el mal, el bien debe estar ya cerca”, quiero pensar que ya está más cerca el fin de la pandemia que nos aqueja o al menos de sus más graves consecuencias y comencemos a abordar un nuevo periodo de “normalidad” y así lo deben juzgar también en nuestro sector primario cuando ha decidido retomar sus manifestaciones para continuar demostrando su descontento y hacer visibles a toda la población sus demandas, a todas luces justificadas. Nos espera un invierno “caliente” en cuanto a reivindicaciones laborales, profesionales y políticas se refiere. El mundo del metal y el del transporte ya se ha echado a la calle, y ahora lo hace nuestro sector primario en el que las principales organizaciones agrarias –encabezadas por ASAJA, COAG y UPA– han anunciado la celebración de numerosas convocatorias por todo el territorio nacional durante este mes de diciembre mientras valoran también la convocatoria de una gran concentración de todo el medio rural en la capital porque hay motivos sobrados para expresar el profundo malestar de todo el sector. Los costes de producción se han disparados a niveles nunca vistos. Tan solo en el último año se han producido subidas del 48% en el precio de los abonos, del 46% en el del plástico para invernaderos y cultivos protegidos, del 33% en el agua, 30% de los piensos, o del 20% en el caso de las semillas, subidas que con ser importantes se quedan muy lejos de la desmesura en el encarecimiento del recibo de la electricidad, una energía indispensable para asegurar la cadena de valor en cualquier actividad actual, que ha incrementado su coste para el usuario ¡un 270%! o el gasóleo, que ha subido su precio un 73%.

Por otra parte, lo que el sector rural pretende hacer visible es la gran diferencia existente entre costes de producción y precios de venta percibidos por el fruto de su trabajo, por lo que demandan un reparto más justo. Denunciarán en estas movilizaciones a fin de hacer más visible el problema para los consumidores que mientras que los alimentos que con tanta dedicación y desvelo producen se encarecen para los consumidores, ellos, los productores, son los más perjudicados porque siguen percibiendo precios de hace décadas, lo que los sitúa en situación de no llegar a cubrir costes. Es tanto como “trabajar a pérdidas”, una posición a todas luces insostenible y que, de no ponerle remedio inmediato, aboca al sector a su desaparición.

Visto esto, creo que estaremos todos de acuerdo en que, como reclaman nuestras gentes del campo, se hace necesario un reparto más justo del valor de los alimentos en la cadena alimentaria. Además, las organizaciones agrarias reclaman un apoyo más decidido por parte de la Administración para articular medidas políticas, fiscales y económicas que protejan nuestros alimentos frente a la competencia –desleal a todas luces–, de productos de terceros países que invaden nuestros mercados a precios muy atractivos sí, pero sin la calidad de los nuestros y, lo que es peor; producidos con mano de obra “casi esclava” y, aún mucho más grave para los consumidores, sin respetar las medidas estrictas de seguridad fitosanitaria y alimentaria exigida a nuestra producción.

Por ello, aquel ¡¡BASTA YA!! promovido al comienzo de 2020 bajo el eslogan de “Agricultores al límite” y que solo la pandemia aconsejó interrumpir, encontrará eco ahora en el nuevo “SOS Rural” para salvar al sector primario español salvaguardando la principal actividad económica de nuestros pueblos. Solo así se protegerá el futuro del medio rural y, asegurándolo, se frenará su despoblación....


...¡Acabemos con el nefasto término “La España Vaciada”!

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