Profesional AGRO
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Emilio Velasco Machuca
OPINIÓN
A vuelapluma / EMILIO VELASCO

LA PAC ANTE SU VERDADERA PRUEBA DE FUEGO

Ahora comprobaremos si Europa, o mejor dicho, los europeos hemos hecho bien los deberes y la Unión Europea es algo más que un conjunto de naciones “asociadas” en la búsqueda de un objetivo común que no es otro que garantizar a sus ciudadanos protección, seguridad y bienestar como bases para asegurar un futuro mejor aún para las generaciones venideras.

Esta pandemia, la COVID-19, que de forma tan virulenta –nunca un adjetivo se empleó tan acertadamente– está asolando el mundo y se ha cebado con especial ahínco en algunos países de este continente, entre ellos el nuestro, y está originando unas consecuencias sin precedentes en nuestra sociedad afectando con crudeza a todos los sectores productivos machacando inmisericordemente a algunos de esos sectores a los que incluso está poniendo en riesgo de desaparición y, en general, a toda la Economía.

Por eso titulo esta reflexión enfrentando a la PAC ante su verdadera prueba de fuego: la maldita pandemia. Ahora es cuando de verdad veremos si los europeos hemos sido capaces de crear algo verdaderamente grande y no solo un gran organismo supranacional limitado solo a dictar ordenanzas y normativas que no pasan de la teoría. Ahora comprobaremos en un caso cercano que a todos nos atañe si la Unión Europea es ante todo eso: una unión de países que garantiza la salud y el bienestar de sus ciudadanos. Desde luego, no le envidio el reto que debe enfrentar el comisario de Agricultura de la UE, Janusz Wojciechowsky, para tratar de aportar soluciones interesantes que palien las graves dificultades que esta pandemia ha originado a las estructuras del sector rural; los agricultores y productores encaran todo tipo de dificultades y presiones para seguir resistiendo los embates de la COVID-19 y mantener la seguridad alimentaria que sigue siendo una de las prioridades básicas de su departamento para lo que debe seguir en estrecho contacto con los países de la Unión y sus organizaciones sectoriales para seguir de cerca la evolución de sus problemas y necesidades a fin de fijar las medidas de apoyo directo a los agricultores y a las zonas rurales.

Que la economía de los países se ha visto seriamente afectada es un hecho incuestionable; en unos casos en mayor proporción que en otros dependiendo claro está, de la gravedad con que la pandemia haya afectado a cada país y de como están estructuradas las cadenas productivas. El confinamiento de la población, con el cierre temporal de actividades no esenciales como medida para intentar atajar la propagación epidemiológica, ha sido la causa de esa caída en picado de nuestras economías. Pero hay un sector que no ha parado. Es más. NO PUEDE PARAR como ha demostrado incluso durante los días más duros de esta crisis sanitaria haciendo posible el abastecimiento puntual de alimentos para asegurar la supervivencia de la población.

Por eso es vital, estratégico diría yo, el sector primario que engloba agricultura, ganadería y pesca y todos los profesionales que desarrollan estas actividades, verdaderos héroes a los que ya me he referido en ocasiones anteriores y con ellos, todos los actores de la cadena alimentaria han hecho posible seguir produciendo y abasteciendo de alimentos a la población, aún en los días más duros de esta crisis sanitaria porque hay un hecho incuestionable: sin automóviles, que no se han fabricado: sin tiendas, que han permanecido cerradas: sin el café o la copa con los amigos, porque los bares no han podido abrir sus puertas, etc. se puede vivir. Sin comer, no.

Por eso digo que nuestro sector primario es estratégico; lo mismo que el del resto de países del mundo entero pero, por ceñirme a un ámbito más limitado, más cercano, me centraré en el medio agrario en la Unión Europea y de cómo su Comisión debe seguir apoyando a los agricultores y a los productores de alimentos para lo que debe reforzar su colaboración con todos los Estados miembros como medio para adoptar todas las medidas que sean necesarias para seguir garantizando la salud y bienestar de todos. Para ello, la Comisión ha comenzado por tomar una serie de medidas de apoyo necesarias para beneficiar a todos los actores implicados, y entre ellas destaca la dotación de 200.000 euros de préstamos o garantías para gastos de explotación, flexibilizando el uso de los instrumentos financieros en el marco del desarrollo rural en el que se prevé también ayudas de 5.000 euros por agricultor o 50.000 euros en el caso de las pymes, y aumento de los anticipos de los pagos de la PAC que llegarán al 70 y 85 por ciento para fomentar el flujo de efectivo de los agricultores. Otra medida adoptada es la posibilidad de que agricultores y empresas de transformación de alimentos reciban ayudas estatales de mayor cuantía. A esta batería de acciones se suman una serie de medidas excepcionales de mercado para fomentar el almacenamiento privado, derogación temporal de las normas de competencia de la UE, flexibilidad de los programas de apoyo al mercado, también de la PAC que amplía sustancialmente el plazo para la solicitud del pago, y reducción de controles sobre el terreno.

En fin, como digo, toda una batería de acciones que a modo de ayudas al sector primario tratan de fortalecer su resistencia frente a las dificultades ante las que la pandemia le ha colocado. El tiempo dirá si los europeos hemos hecho bien los deberes y estas ayudas llegan puntualmente. Pero ahora no quiero terminar sin desearles...

… un feliz nuevo año 2021 sin pandemia. ¡Ojalá!

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