Profesional AGRO
Profesional AGRO
Emilio Velasco Machuca
OPINIÓN
A vuelapluma / EMILIO VELASCO

EL SECTOR AGRARIO, INASEQUIBLE AL DESALIENTO

El generalizado cierre de fronteras originado por esta lacra de la pandemia que nos afecta ha traído, además de las graves consecuencias sanitarias por todos conocidas, una serie de problemas añadidos que nos complican aun más la vida pero, de manera muy especial, al mundo rural que vuelve a hacer realidad el refrán que ya utilizamos recientemente en estas mismas páginas: “a perro flaco, todo se le vuelven pulgas”.

Nuestro sector agrario, y en general el de todos los países de la Unión Europea con importante participación agraria en sus respectivos PIB, se enfrenta ahora a un problema más que no presenta una fácil solución, al menos desde el plano práctico; un problema que afecta de manera más acusada a los países del sur de Europa: la contratación de mano de obra foránea “temporera” para abordar, como tradicionalmente se viene efectuando año tras año, la recolección de esos frutos de primor para los que no existe una solución mecanizada viable. Son esos casos en los que nada mejor que la mano humana para recoger con tacto exquisito productos de gran delicadeza, como la fresa, cereza, picota, bayas y otros frutos rojos muy apreciados por los consumidores.

En España, y como dato orientativo, la recolección de fresa en Andalucía será una de las cosechas que se vea más perjudicada, porque no se cuenta con la colaboración de unos 10.000 operarios marroquíes que todos los años cruzan la frontera para participar en esta labor: Pero también se va a ver reflejado con similar índice de gravedad en otros frutales, como el aclareo del melocotón, por poner solo un ejemplo próximo, donde no se podrá contar con la participación de mano de obra procedente de Polonia y Rumanía principalmente, un inconveniente que también afecta a nuestros vecinos portugueses, italianos y franceses.

En el otro lado de la moneda se encuentra precisamente Marruecos, ya que esta restricción a la movilidad originada por el coronavirus en Europa –que sin duda va a ocasionar importantes mermas en la producción, sobre todo frutícola, de los países afectados–, va a hacer que el país norteafricano pueda incrementar sus exportaciones a Europa. De hecho sus productores confirman que su comercio ya se está beneficiando con sensibles aumentos de pedidos por parte de los mercados exteriores debido a la crisis sanitaria de España, Italia y Portugal, sus principales competidores en esos mercados.

De todas formas, y por lo que concierne al espíritu tesonero y emprendedor de nuestras gentes del campo, a cada problema que se plantea, buscan una ingeniosa solución que los permita afrontarlo con eficacia. Se estima que para encarar las labores estacionales de recolección frutera se precisan no menos de 100.000 operarios temporeros y, a esta fecha, solo está cubierto el 60%- Pero, tal y como titulábamos estos comentarios, nuestros agricultores son inasequibles al desaliento y, según confirman fuentes sindicales del sector, se está llevando a cabo un importante llamamiento dirigido a desempleados causados por el cierre de empresas durante esta crisis y a personal que habitualmente en la temporada veraniega se emplea en la hostelería –ahora muy afectada–, para que vean el campo como una buena alternativa a la hora de mantener una actividad que permite ganarse la vida, una acción en la que colaboran las principales organizaciones agrarias que han puesto en marcha sendas “bolsas de trabajo” para facilitar y agilizar los trámites necesarios.

Pero, por si todo esto no fuera ya suficiente fuente de preocupación para el sector rural español, la titular del Ministerio Trabajo han realizado unas declaraciones que parecen señalar a nuestros empresarios agrícolas como auténticos explotadores y se ha instado a los inspectores de trabajo de las jefaturas provinciales a averiguar –incluso con visitas a las explotaciones, acompañados por miembros de las fuerzas de seguridad del Estado–, si se dan condiciones de “esclavitud” entre los trabajadores temporeros de esas explotaciones.

Además de ser unas acusaciones muy graves, que han merecido la reprobación de todos los agentes del sector, su repercusión internacional también puede afectar negativamente a la imagen de nuestro país y, por tanto, a otros sectores tan determinantes como puede ser el turístico. También se ha echado de menos que desde el Ministerio de Agricultura no se haya defendido al sector. Cabe recordar que se debe a sus representados, los agricultores y ganaderos españoles. El sector del campo español hace que me venga a la cabeza aquella frase del “Cantar de Mio Cid”: “¡Dios, qué buen vassallo! ¡si oviesse buen señor!”.

* ¡Dios, qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor!

Profesional AGRO es una publicación de MMC&S mediaclever comunicación & servicios.
Leer m´s