Profesional AGRO
Profesional AGRO
Emilio Velasco Machuca
OPINIÓN
A vuelapluma / EMILIO VELASCO

UN FUTURO MUY TECNIFICADO

La agricultura, cuya definición más aceptada responde a la de “arte de cultivar la tierra”, es una actividad que se ocupa del cuidado del suelo, del cultivo y de su producción, del desarrollo y recogida de las cosechas, o en otras variantes, de la explotación de bosques y selvas (silvicultura), o de la cría y desarrollo de ganado (ganadería), que el hombre viene desempeñando desde el remoto Neolítico, (allá, por el 7.000 a.C); o sea, que llevamos conviviendo con esta actividad más de 9.000 años.

Indudablemente, las técnicas y útiles que se empleaban en aquella incipiente agricultura en nada se parecían a los utilizados hoy. Como todo, 9.000 años dan para mucho en la evolución, si bien hay que tener presente que hasta mediado el siglo XIX de nuestra era –cuando tuvo lugar la revolución industrial–, las innovaciones en el sector primario habían sido mínimas. Quizás las más relevantes fueran la domesticación de los animales para ser empleados como fuerza motriz, y sin duda, la invención de la rueda, allá en Mesopotamia por el 3.500 a.C., aunque algunos eruditos historiadores y estudiosos científicos adelantan esta invención en Sumeria 8.000 años a.C. En cualquier caso, la rueda, su invención, ha sido el verdadero motor y origen de todos los desarrollos que se han venido produciendo desde entonces.

Ahora, a estas alturas de la historia, prácticamente recién estrenado este tercer milenio de nuestra Era, pero inmersos ya de lleno en él, no creo que nadie dude de la importancia del empleo de la moderna tecnología en la absoluta totalidad de las actividades abordadas por el hombre en su carrera de superación constante. Y el sector agrario, y por ende la Agricutura en sí misma, no puede quedarse fuera de esa tecnificación. Es más; con una población en progresivo aumento, que para dentro de unas decadas –concretamente hacia mediados del presente siglo– se estima que totalice unos 9.700 millones de personas, será precisamente el empleo de esas nuevas tecnologías agrícolas, lo que que hará posible la obtención de alimentos suficientes para asegurar la supervivencia de todos los seres vivos que pueblan la faz de este nuestro pequeño planeta.

Las posibilidades de la tecnificación agrícola, que se han comenzado a popularizar precisamente al iniciarse este nuevo milenio, han permitido aumentar –considerablemente además–, tanto la productividad como la calidad de las cosechas, reduciendo también los periodos de “infecundidad” de la tierra en aquellas explotaciones que han decidido modernizar sus métodos y equipos de producción.
Así, esos pioneros de las nuevas tecnologías de trabajo en el sector primario, esos auténticos emprendedores, han decidido apostar por el futuro y dejar de lado ese, hasta ahora, axioma seguido en el campo, que rezaba algo así como: “labra profundo, echa basura y tira lejos los libros de agricultura”.

Curiosa filosofía, ¿no?
Pero tradición e ignorancia han mantenido ese axioma vigente hasta no hace mucho; precisamente hasta que la técnica moderna y los hechos han tirado por tierra esos manidos argumentos.

Nadie duda de que hoy se produce más y mejor, y por si ello no fuera ya suficiente, se logra en menos tiempo gracias a la incursión de nuevos métodos de producción, nuevas técnicas y nueva maquinaria y equipo. Unos y otros factores –técnicas empleadas, que aportan soluciones avanzadas en el empleo de nuevos métodos de trabajo–, insumnos utilizados –con semillas de calidad y fertilizantes casi "personalizados" para el terreno y cultivo a desarollar–, y la maquinaria y equipos utilizados en todo el proceso –desde las labores de preparación de la tierra hasta la cosecha final, pasando por una siembra, fertilización y tratamientos intermedios–, configuran en un todo armónico esa nueva técnica que permitirá a la agricultura del futuro seguir atendiendo su reto permanente con eficacia: continuar proveyendo de alimentos a la población mundial.

Para ello, los expertos en la materia defienden que el aumento en la productividad trae consigo el reto de ser más eficientes. Muchos productores adquieren tecnologías que no saben cómo usar, o incluso que no necesitan. Por ello, es necesario asesorarse con expertos para adquirir soluciones tecnológicas y maquinaria según los recursos que se tengan y las características del trabajo a efectuar, como el tipo de cultivo, las dimensiones de la finca o el clima de la zona donde se desarrolla la actividad productiva.
La tecnificación avanzada en el sector primario no está ceñida solo al empleo de útiles, equipos y maquinaria más o menos “innovadora”. La tecnificación, tan necesaria, es un conglomerado de factores, todos tendentes a obtener una superior eficiencia y calidad de los cultivos; esa tecnificación es fruto de muchos años de ensayos y experiencias agronómicas que han ido produciendo innumerables avances tecnológicos que han permitido desarrollar nuevos sistemas de trabajo e incluso de gestión en las explotaciones para mejorar su propia productividad. Así hoy ya es normal hablar de conceptos como la Agricultura de Precisión, que busca una mayor eficiencia en el cultivo mediante la mejor gestión agronómica; una técnica que combina la administración eficiente con la mejor rentabilidad de las explotaciones, empleando para ello los últimos avances desarrollados en el sector, tales como los sistemas de guiado automático y un amplio abanico de aplicaciones tan variadas como la documentación, capaz de reflejar en un mapa las diferencias de producción de unas zonas a otras para poder aplicar en años sucesivos únicamente las cantidades necesarias de fertilizantes aplicándolas solo en los puntos exactos requeridos. El empleo de esas nuevas técnicas hace posible realizar dosis de siembra variables o efectuar diferentes pasadas por la misma “huella” tras cada tratamiento, evitando dañar el cultivo, una ventaja más que aporta el sistema y los equipos que se integran en una agricultura moderna, en esa agricultura tecnificada.

Hay que tener en cuenta, y ya ha sido objeto de nuestros comentarios en ocasiones anteriores, que el crecimiento de la población mundial y la mayor demanda de alimentos que ello origina, obliga a que el avance de la tecnología haya marcado un hito en la historia de la humanidad, pero particularmente en la de la agricultura, que ha ido evolucionando en las últimas décadas para responder a esos nuevos retos. Para conseguirlo, la actividad agraria tradicional ha cedido su lugar paulatinamente a la moderna mecanización, pero ahora ha llegado el turno de potenciar esta con la mejor tecnificación para conseguir una agricultura aun más eficiente.

Así que ¡pongámonos a ello!

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