Profesional AGRO
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JUAN MANUEL CASTELL ESTEBAN
OPINIÓN
Firma invitada / JUAN MANUEL CASTELL *

LA QUIMERA DIGITAL

En la mitología clásica la quimera era un monstruo imaginario que vomitaba llamas y tenía forma de cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón. Es decir, era algo perjudicial, irreal y hecho con pedazos de cosas sin sentido, así pues, en el proceso de digitalización de la agricultura, corremos el peligro de crear una quimera digital que nada tenga que ver con el sector.

Que la agricultura se va a digitalizar es algo que no cuestiona nadie, lo que sí que nos preguntamos es cómo va a ser esa transformación. Todos hemos visto vídeos en internet de tractores sin conductor, atomizadoras autónomas, robots que cosechan tomates, estaciones agronómicas conectadas a la nube, imágenes de satélites de campos que dan complejos mapas de colores y programas de gestión que registran las rutas y las horas de trabajo de cada una de las máquinas de la explotación, pero ¿son válidas esas herramientas para la agricultura española?, pues depende.

La agricultura en el mundo es rica y variada y esto hace que exista una gran diversidad de cultivos en el globo. Nada tiene que ver la agricultura que se practica en Norteamérica con la que se hace en Francia o con la que conocemos en España. Y si nos centramos en la península ibérica, hay grandes diferencias entre las agriculturas del norte, del levante o del sur, por citar algunos casos. Esto hace que cada región necesite máquinas adaptadas para su agricultura. Si sucede esto con la maquinaria agrícola, lo mismo con las herramientas digitales. Entonces, ¿cuáles son las herramientas más adecuadas para gestionar una explotación agraria?

Durante el proyecto FAIRshare, el Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias ha inventariado en una plataforma 227 distintas soluciones digitales en diferentes ámbitos, aunque existen otras muchas más. Esta cantidad de apps y programas es inmanejable para cualquier profesional agrícola que en su día a día ya debe enfrentarse a planificar cuáles van a ser los cultivos de la campaña en cada una de sus parcelas, en base a unos precios fluctuantes en los mercados y a una estimación grosera de la cantidad de agua que va a disponer; conocer cuáles son las varietales más productivas y qué casa de semillas ofrece mejor relación calidad precio; preparar la tierra de sus parcelas y abonarla con un fertilizante adecuado a las necesidades nutricionales; sembrar en el momento adecuado y realizar los tratamientos fitosanitarios necesarios; estar pendiente de cualquier plaga o enfermedad que pudiese aparecer para tratarla inmediatamente; y cosechar la producción y obtener un precio razonable que asegure la rentabilidad de su explotación. ¿Qué herramienta debe usar en cada momento y cómo hacerlo?

Es aquí donde aparece un perfil profesional que ahora se ve clave para facilitar el proceso de digitalización de la agricultura y del agricultor: el del asesor agronómico digital. Al igual que en otros sectores, se debe confiar en un profesional especialista en la materia que conjugue en sí mismo conocimientos agronómicos y digitales. Hay programas de asesoramiento exitosos en otras áreas de la agricultura, como la sanidad vegetal o el bienestar animal, y para encontrar la combinación adecuada de esos modelos y exportarlos al asesoramiento digital, el Cluster Aragonés de los Medios de Producción Agrícolas y Ganaderos (CAMPAG) está impulsando diversas iniciativas innovadoras, alianzas transversales y grupos de trabajo multidisciplinares que ayuden al sector.

No debemos olvidarnos de que, además, el agricultor también tiene que digitalizar su relación con la administración. Esta relación se compone de numerosos y complejos trámites, por lo que la digitalización de la administración agraria no debería reducirse en cambiar el uso del papel por el del pdf, sino que deberá hacer un análisis profundo de cuáles son las ventajas que ofrece un proceso telemático seguro y simplificar la burocracia actual e incluso automatizar algunos procedimientos.

La COVID-19 ha provocado un cambio en la sociedad mundial, las restricciones de movilidad nos han llevado a un aumento del teletrabajo y un auge del comercio electrónico a los que nos hemos acostumbrado y le hemos visto sus ventajas. Esto ha hecho que todos nos hayamos apuntado a la carrera de la transformación digital, e ir a la carrera significa que alcanzaremos antes al objetivo, pero también significa que tenemos menos tiempo para prepararnos, por lo que, si el sector no se prepara para incorporar el cambio, corremos el riesgo de digitalizar la agricultura sin contar con el sector dando lugar a algo enorme, inútil, sin ningún sentido y que dificulte el trabajo del agricultor, es decir, una quimera digital.

* Cluster Manager CAMPAG
campag.es

Ilustración: Kiko Gómez Lozano.

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