Profesional AGRO
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Pedro Barato
OPINIÓN
Firma invitada / PEDRO BARATO*

QUE NO TE ENGAÑEN, LOS AGRICULTORES NO SUBIMOS LOS PRECIOS

Según los datos del INE que hemos conocido hace unos días, el IPC de los alimentos ha experimentado en el mes de abril una subida interanual del 4% y, dentro de este grupo, los precios de los alimentos frescos han subido casi un 7%, mientras que el índice general cae hasta el -0,7%, una tasa negativa que no se registraba desde 2016. Cualquiera que vea estos datos pensará que los agricultores están haciendo su agosto en primavera, pero nada más lejos de la realidad.

Lo cierto y verdad es que el estado de alarma y el confinamiento de los ciudadanos han encarecido los precios de los productos más consumidos pero, paradójicamente, la inmensa mayoría de los ganaderos y buena parte de los agricultores ven como los precios en origen de lo que ellos producen caen hasta niveles que no son rentables para el productor o, incluso, se quedan fuera del mercado.

Ambas situaciones son mucho más comunes de lo que podríamos imaginar. El precio en origen de los corderos se ha desplomado en el último mes y medio hasta un 50%; el porcino ibérico sufre un descenso de más del 30% y el vacuno de carne pierde entre un 10 y un 20%. En el caso particular de lechales, cabritos, cochinillos y piezas nobles de vacuno, directamente, no tienen salida. El cierre del canal HORECA (hostelería, restauración y catering) les ha sacado del mercado y los animales permanecen en las explotaciones (con el sobrecoste de alimentación que esto supone) o van directamente a sacrificio, sin precio.

El momento no es mejor para los ganaderos de leche. Aprovechando la situación de crisis, se constatan abusos por parte de los compradores que tiran los precios a la baja, por debajo de lo estipulado en contrato, e incluso, con la amenaza de dejar de recoger la leche en las explotaciones. Especialmente grave es la situación de los ganaderos de leche de ovino y caprino que apenas encuentran salida para su producto porque la industria quesera está acusando severamente el cierre del canal HORECA.

La gravedad de la situación ha obligado a la Comisión Europea y también al ministerio de Agricultura a adoptar medidas de urgencia en apoyo de los ganaderos especialmente en materia de activación del almacenamiento privado y de ayudas como complemento a las pagos que reciben de la PAC.

Sin embargo, la ganadería no es la única que está en crisis. Otro sector también muy afectado por el cierre de la hostelería y la restauración, y que ha visto diezmadas sus ventas, es el sector de vino. Ante la parálisis del mercado, los productores, y también las bodegas, reclaman la activación de la destilación de crisis y el almacenamiento privado como medidas destinadas a no sobrecargar los mercados y evitar el desmoronamiento de los precios, máxime cuando a la vuelta del verano tendremos una nueva vendimia en puertas.

Por su parte, las frutas y hortalizas es el grupo de producciones agrarias que más ha visto incrementar sus ventas en el consumo de los hogares y, según señalan los datos del IPC de abril, sus precios son los que más han crecido respecto al índice general, un 6,9%. Sin embargo, hay que precisar que estos precios se han incrementado al consumidor, pero no para el productor que, por regla general, ha percibido el mismo precio que el año pasado (con mayores costes debido a la aplicación de las medidas derivadas del estado de alarma) y en algunos casos como el del tomate de pera o el pepino con precios de ruina, que no alcanzan ni los costes de producción.

Durante el estado de alarma hemos constatado comportamientos en la formación de los precios para los que no encontramos justificación, con presiones de los precios a la baja, hacia el productor, acrecentándose las diferencias de precios entre el origen y el destino. En frutas de verano como la sandía y el melón se ha detectado un incremento de los márgenes comerciales que llega en algunos casos hasta el 500%. Por ello, en el Pleno del Observatorio de Precios del Ministerio de Agricultura celebrado el pasado 28 de abril, ASAJA reclamó, una vez más, el reforzamiento de la posición de los productores en las relaciones comerciales de la cadena agroalimentaria y aumentar la vigilancia para luchar contra las prácticas desleales.

La Ley de Cadena Agroalimentaria, recientemente modificada por el Gobierno a través del RD Ley 5/2020, no ha respondido a las expectativas creadas y los productores siguen siendo el eslabón más débil sobre el que ejercer todas las presiones también en un momento como el actual, donde el sector productor se ha demostrado como fundamental en su tarea proporcionar alimentos sanos, seguros y de calidad al resto de la sociedad.

¿Acaso nos merecemos este trato?

* Presidente nacional de ASAJA
www.asaja.com

Ilustración: Kiko Gómez ©

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