Profesional AGRO
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Emilio Velasco Machuca
OPINIÓN
A vuelapluma / EMILIO VELASCO

EL CALENTAMIENTO QUE COMENZÓ HACE MILLONES DE AÑOS

Quizás hoy, el “Calentamiento Global” sea el concepto más utilizado en prensa, radio, televisión... e incluso protagoniza las conversaciones entre grupos de amigos, a tal punto ha llegado nuestra paranoia climática; eso y el afán que “de repente” le ha dado al segmento oficialista por demostrar su inquietud por la defensa y protección del medio ambiente que, dicho sea de paso, es un argumento muy “rentable” o como eufemísticamente se dice ahora, resulta “políticamente correcto”; vamos, que es una lucha que para un político “vende mucho”.

Pero lo cierto es que el dichoso calentamiento global no es algo puntual, algo de nuestros tiempos; comenzó hace millones de años, mucho antes de la aparición del ser humano sobre la faz de este nuestro pequeño mundo. Tan solo hay que visitar alguno de los mejores yacimientos paleontológicos –recordemos que en España tenemos algunos de los mejores del mundo–, para comprobar los profundos cambios que ha experimentado la vida animal que durante el último millón de años transcurrido ha visto aparecer y desaparecer diversas especies motivado precisamente por los cambios climatológicos que, en algunos casos, han propiciado la aparición de nuevas familias de animales y, en otros casos, las ha extinguido.

Solo por poner un ejemplo fácilmente entendible, ¿sabían ustedes, queridos amigos, que “solo” hace nueve millones de años, la geografía de nuestra península no era, ni mucho menos, como la conocemos hoy? Durante el Mioceno Superior el paisaje de nuestro país, sobre todo el del centro de la península, era muy diferente; no había ríos permanentes y gran parte del territorio que hoy configura la provincia de Madrid lo ocupaba un enorme lago, un territorio habitado por un gran número de especies, la mayor parte mamíferos de pequeño y gran porte, herbívoros y carnívoros –desde los más diminutos roedores hasta los grandes mamuts y paquidermos antecesores del elefante actual o los mas eficaces depredadores–. ¿Les suenan los impresionantes tigres “dientes de sable”?. Pues todos ellos, junto a otras muchas especies ya extintas como los grandes osos, rinocerontes, o las descomunales titanochelon, una tortuga terrestre gigante, fueron habituales de un territorio que más se podría asemejar a la gran sabana africana que al territorio que hoy habitamos.

Indudablemente, la variación que iba experimentando el clima –calentamiento–, sobre todo desde las últimas glaciaciones de hace dos millones y medio de años, influyó en la evolución de las especies vegetales que formaba la base de la dieta alimenticia de los herbívoros que se iban desplazando hacia nuevas áreas donde se dieran las condiciones óptimas de supervivencia, y ello arrastró también a los carnívoros que, como los anteriores, seguían a su fuente de alimentación. Unas especies superaron esas grandes migraciones y otras, sin embargo, sucumbieron y terminaron extinguiéndose, algo a lo que contribuyó sin duda la aparición del ser humano que, sobre todo desde que aprendió a “domesticar” la tierra –sentando las bases de la Agricultura como medio de obtener alimentos de forma permanente–, le permitió abandonar el nomadismo: ya no tenía que perseguir a sus fuentes de alimentación y asentarse en un territorio de forma permanente, algo que contribuyó también a la extinción de algunas especies al reducir la extensión de sus hábitats al deforestar grandes superficies de terreno para cultivarlas, desplazando así a esas especies. Nacía así una nueva forma de vida para el ser humano al permitirle abandonar el tribalismo nómada para convertirse en pobladores de un territorio estable delimitado por sus viviendas, –cabañas, castros, pueblos...–, y sus terrenos de cultivo.

Por tanto, no hay duda de que la Agricultura es consecuencia directa del cambio climático, puesto que en un momento dado de la todavía joven historia de nuestro mundo –millones de años en paleontología es un valor casi inapreciable–, ese cambio, ese calentamiento propició la vida vegetal primero y animal poco más tarde, y por ello ambos conceptos, agricultura y cambio climático son procesos relacionados entre sí que tienen efecto a escala mundial: la primera porque contribuye a estimular el segundo y, a su vez, se ve afectada por este. El clásico ejemplo de la pescadilla que se muerde la cola, ya que se prevé que el calentamiento global tenga un impacto significativo que afectará a la agricultura, la temperatura, el dióxido de carbono, el deshielo, las precipitaciones, etc.; la interacción entre estos elementos determina la capacidad de carga de la biosfera para producir suficiente alimento para todos los seres vivos. Las consecuencias resultantes del cambio climático y de la agricultura dependerán, a nivel general, del balance de estos efectos, por lo que el estudio de dichos fenómenos podría ayudar a anticipar y adaptar adecuadamente el sector agrícola para así maximizar su productividad de una forma mas eficiente y sostenible.

Para lograrlo, es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura; se ha comprobado que puede producir efectos significativos en el clima, principalmente por la producción y liberación de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono, metano y óxido nítrico –no solo los producen los vehículos–, y por la alteración de la superficie que pierde su capacidad de absorber o reflejar calor y luz, alterando la capacidad de fotosíntesis de las plantas. La deforestación y la desertificación, además del empleo indiscriminado de los combustibles fósiles, son las mayores fuentes antrópicas de dióxido de carbono. La agricultura en sí es el principal contribuyente en incrementar las concentraciones de metano y óxido nítrico en la atmósfera del planeta. Por otra parte, es necesario adaptar el sistema de producción alimentaria para hacer frente al dichoso calentamiento global. Pero este es tan solo una de las muchas presiones que afectan a la agricultura ya que también, frente a la creciente demanda y competencia global por los recursos, es preciso contemplar la producción alimentaria en un contexto más general, relacionando la agricultura con la energía y la seguridad alimentaria pero, como se dice en algunas narraciones...

...eso ya es otra historia.

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