Profesional AGRO
Profesional AGRO
Emilio Velasco Machuca
OPINIÓN
A vuelapluma / EMILIO VELASCO

"SOLO LO ESCRITO
(EN PAPEL)
PERMANECE"

Aunque parece que fue ayer, hace ya más de un cuarto de siglo –¡con qué velocidad pasa el tiempo!– que mi editor de entonces me soltó esa afirmación, para él lapidaria, “Solo lo escrito permanece”, ante el surgimiento –que ya apuntaba maneras– de las nuevas tecnologías de la información, por aquel entonces casi limitadas a una modesta presencia en Internet de algunos –pocos– periódicos y revistas de aquellos tiempos, sin duda las publicaciones más vanguardistas de aquellos años 90 del pasado siglo–.

Con aquellas palabras –omitió puntualizar que se refería a lo escrito EN PAPEL, aunque interpreté perfectamente, supe leer entre líneas, su opinión–, intentaba rebatir mis razonamientos con los que yo abogaba por “subir” también nuestros contenidos editoriales a la Red. Para él, sin duda mal aconsejado, todo lo que no estuviera impreso en un medio físico, el papel, perdía todo su valor y, aunque reconocía la ventaja de la inmediatez que ofrecían esas nuevas tecnologías, la sacrificaba en aras de fomentar buenos medios de divulgación, bien realizados, muy atractivos y con contenidos de indudable interés general.

Pero, si de alguna virtud puedo presumir, es de mi perseverancia cuando estoy convencido de algo y, al final, nuestras publicaciones también subieron al “cielo virtual”. Y es que soy un ferviente convencido de las virtudes de ambos entornos, y siempre he defendido que no se debe ir a contracorriente; en estos “tiempos modernos” que nos ha tocado vivir, una publicación que se precie, no debe presentarse solo en papel, ni tampoco solo en el “cyberespacio”; lo ideal es combinar una presencia dual para que se faciliten dos objetivos primordiales: primero, una interconexión por la que una modalidad potencie a la otra y viceversa, y segundo y más importante aún, beneficiar a sus clientes al ofrecerles una divulgación muy superior a la que conseguiría con uno solo de los medios.

Sin duda, los tiempos son los que son y debemos adecuarnos a ellos. Tenemos que saber explotar las virtudes que nos ofrecen los dos entornos para beneficiarnos con ambos; uno, el tradicional impreso en papel, por la vistosa calidad de una esmerada presentación que va a conservar “archivada” en el tiempo nuestra memoria histórica. Y el segundo, el casi “recién llegado”, el medio digital, por la agilidad que brinda al informarnos de cualquier hecho que se produce en tiempo real. No podemos –ni debemos– anclarnos en el pasado por muy romántico que pueda parecernos, por el bien de nuestro sector. Solo por poner una imagen de cierto simbolismo “emocional”, ¿se imaginan ahora labrando aferrados firmemente a las manceras de un arado tradicional y caminando fatigosamente por el surco que está hendiendo tras una pareja de mulos o bueyes? No, ¿verdad?. Eso queda sin duda como una imagen simpática, si, pero solo como una “foto” anacrónica, una imagen para el recuerdo.

Pues lo mismo pasa con los medios de difusión, y es que las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación están evolucionando hasta producir una auténtica revolución gráfica. El término “nuevo” se asocia fundamentalmente a las transformaciones que erradican las notables deficiencias y lentitud de los métodos precedentes, valorando muy positivamente la integración que se consigue como técnicas interconectadas en una nueva y ágil configuración física. Y se las denomina “nuevas tecnologías de la información” porque ofrecen al lector un nuevo modelo de contenido comunicativo. Además, no debemos olvidar que hoy formamos parte de un mundo de información global y de nuevas tecnologías; vivimos una profunda revolución tecnológica, quizás la mayor de la historia de la Humanidad; los ordenadores y demás dispositivos de similares prestaciones (teléfonos móviles, PDAs, tablets, smart TVs), nos permiten acceder a todo tipo de servicios (comunicarnos, opinar, leer el periódico, ver la televisión, escuchar la radio, realizar pagos, etc.) y han irrumpido de tal forma en nuestras vidas que hoy sería impensable prescindir de ellos.

Pero llegados a este punto, he de confesarles a todos ustedes, queridos lectores, que no estoy en completo desa­cuerdo con aquella afirmación de mi ex-editor que él tanto defendía: “Solo lo escrito (en papel) permanece”, porque habrán de reconocer conmigo que la oferta digital es efímera, e incluso los más fervientes defensores de las diferentes tecnologías que nos permiten acceder a todo tipo de contenidos, si de verdad quieren conservar una determinada información... ¡acaban por imprimirla en papel!

Y es que, a día de hoy, el papel sigue siendo una opción más que adecuada para perpetuar en el tiempo la conservación de la información escrita. Por eso, en nuestros días se protegen con esmero las Bibliotecas como recintos para conservar y perpetuar parte del legado cultural de la Humanidad. Por eso, y contra todo pronóstico, las ventas de libros en papel mantienen unas cifras más que dignas –a pesar de que se auguraba su inminente desaparición–. Por eso, un gigante como Hewlett Packard (HP) sigue investigando para poner en manos de los usuarios de todo el mundo nuevas impresoras más versátiles, manejables, rápidas y eficientes.

Profesional AGRO es una publicación de MMC&S mediaclever comunicación & servicios.
Leer m´s