Profesional AGRO
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Agricultura de altos vuelos

Airinov, vuelos no tripulados y su aplicación en el campo

La innovación siempre ha sido una de las principales respuestas a los desafíos de la agricultura. La herramienta tecnológica representa, hoy más que nunca, una inversión cuyo valor queda fuera de toda duda, puesto que permite a los agricultores asegurar sus rendimientos, reducir costos o minimizar la monotonía de las tareas físicas. La compañía francesa Airinov, creadora del primer dron de uso específicamente agrícola, es un buen ejemplo de lo que los avances tecnológicos pueden aportar al agricultor.

Ordenadores de a bordo, GPS, aplicaciones para móviles, software... Las tecnologías actuales permiten a los agricultores cultivar sus campos con mayor precisión y, gracias al enorme flujo de información, los datos (el llamado “Big Data”) constituyen una herramienta fundamental para analizar y valorar las prácticas diarias, evaluar las necesidades de los cultivos y enriquecer el conocimiento partiendo de un flujo diario de información que permite planificar los desarrollos futuros o gestionar mejor los riesgos.
Desde la necesidad puntual de riego en determinadas parcelas hasta el incremento de fertilizantes en un área limitada, son muchas las variables que convierten a los grandes volúmenes de datos en una herramienta determinante en la evolución de la agricultura, y los drones están llamados a ser —de hecho ya lo son— un actor fundamental en el proceso de obtención de estos datos.
Como en el caso de algunos de los grandes pioneros de la tecnología agraria, la idea de utilizar drones en las explotaciones agrícolas nació en un granero, en esta ocasión en la localidad francesa de Poitou. En el año 2010 los ingenieros especialistas en aviones no tripulados y tecnologías de mapeo Florent Mainfroy y Corentin Chéron y el hijo de agricultores Romain Faroux se unieron para diseñar el primer sensor totalmente adaptable a un avión no tripulado y destinado a desempeñar labores de análisis agronómico, dando así origen al nacimiento de Airinov.
Airinov ofrece desde entonces una herramienta de conocimiento y de medición que permite comprobar el estado de salud de los cultivos basándose en un principio simple: un sensor conectado a un avión no tripulado permite a una cámara capturar las diferentes fases de crecimiento de las plantas. Estas imágenes, una vez convertidas en mapas definidos por parcelas, reflejan con exactitud las condiciones de la planta. Gracias a este diagnóstico, tareas tales como la fertilización se convierten en labores muy precisas ya que la modulación intra-trama se puede automatizar y el mapa se puede transformar fácilmente en un archivo GPS.
AirinovMediante la combinación dron/sensor, el agricultor dispone de una herramienta innovadora y objetiva para realizar muestreos y observaciones en el campo, alcanzando resoluciones de hasta 5 cm/píxel. El sensor es el encargado de detectar la luz reflejada por el cultivo en 4 anchos de banda o canales espectrales específicamente seleccionados para la vegetación: verde, rojo, “red edge” e infrarrojo cercano.
Estos canales, seleccionados por el equipo de Airinov en colaboración con el INRA de Avignon, permiten acceder a datos agronómicos (biomasa, densidad foliar, contenido de clorofila, estrés hídrico, floración) en cultivos como trigo, cebada, girasol, maíz, colza, arbolado o jardinería. El sensor corrige la señal de reflectancia y mide tanto la intensidad de la luz incidente como el color de la luz reflejada y el ángulo de incidencia del sol, gracias a lo cual los datos recogidos son sensiblemente más fiables y precisos que los procedentes de una imagen tomada con una cámara fotográfica convencional.

Drone Airinov, el agricultor del aire

El Drone Airinov, diseñado específicamente para su uso en agricultura es, en la práctica, un verdadero “satélite” desarrollado a la medida de las necesidades de la explotación agrícola. Con una tasa de cobertura de más de 5 ha por minuto a una altura de vuelo superior a 150 metros, una autonomía de vuelo de entre 30 y 40 minutos por batería (90 ha/vuelo) y una extrema ligereza (sus 700 gramos lo convierten en un verdadero “peso pluma”), esta herramienta de monitoreo aéreo es capaz de mapear un promedio de 375 hectáreas al día, pudiendo alcanzar hasta las 500 hectáreas en manos de un piloto experimentado. Desde el primer prototipo hasta el modelo actual, estos aviones han sido objeto de un constante desarrollo y perfeccionamiento, siendo cada vez más ligeros.

Airinov

Una activa red de “Agridronistas”

El equipo original de Airinov formado por sus tres miembros fundadores ha crecido en apenas 5 años hasta alcanzar hoy una plantilla de 40 empleados. La compañía cuenta con su propia torre de control, un centro de procesamiento de datos y diseño de interfaces web, un centro de investigación y desarrollo agrícola, un taller y un departamento de servicio postventa.
Pero más allá del equipo y las instalaciones, la clave del éxito de éxito de Airinov radica en la creación de una red de distribuidores y operadores que le permite ejercer su vocación de proximidad. Con un centenar de distribuidores de servicios a lo largo y ancho de la geografía francesa y una red de 50 operadores, cada uno de los cuales cubre el territorio correspondiente a cada Departamento de Agricultura, se consigue el objetivo de permanecer lo más cerca posible del cliente mediante una fórmula basada en las redes de distribución que permite beneficiarse de sus servicios a un siempre creciente número de agricultores.
La cifra actual supera los 8.000 usuarios, siendo su principal cliente las cámaras agrarias, las cooperativas y las empresas agrícolas. Es cada vez más frecuente que algunas de estas entidades adquirieran sus propios drones para ofrecer a su vez los servicios de Airinov a sus respectivos clientes.
Los más de 50 operadores ubicados en las diferentes regiones son formados por el equipo técnico de Airinov, cuyos expertos se desplazan por las explotaciones agrarias para realizar vuelos demostrativos. Una vez formados, los "Agridronistas" —en su mayoría agricultores—, se desplazan a su vez por la región para dar cobertura a las demandas de soporte y resolver las dudas técnicas que los agricultores de la zona han transmitido previamente a Airinov.
El servicio se ofrece a los agricultores a un precio medio de 10 a 15 € / ha, mientras que el paquete de dron, sensor y formación teórica, cuesta alrededor de 25.000 euros, una inversión que se rentabiliza desde el segundo año de uso.
Los vuelos —que en 2015 han superado la cifra de 10.000—, están automatizados y basados en una ruta previamente establecida, por lo que el “Agridronista” ejecuta el vuelo no tripulado como un verdadero piloto, gestionando los pormenores y ejecutando las maniobras de despegue y aterrizaje. El dron cubre una superficie de más de 3 ha/minuto y, tanto antes como después del vuelo, Airinov da soporte al “Agridronista” gestionando las autorizaciones pertinentes, optimizando el plan de vuelo, comprobando el estado de la unidad y procesando posteriormente los datos, que son entregados al agricultor en un plazo de 4 días almacenados en una tarjeta SD.

Airinov

Tecnología y agricultura, una apuesta de éxito

Desde su fundacion en el año 2010, Airinov ha recogido un buen número de premios y ha estado presente en los principales certamenes tecnológicos a nivel internacional, incluida la reciente Expo Universal de Milán, el parisino Foro de la Innovación Sostenible COP 2 o Innov-Agri, donde recibió el “Premio a la Innovación” en el año 2014.
Las constantes mejoras en su gama de drones, sensores y servicios, así como sus importantes inversiones en investigación y desarrollo para ofrecer nuevos servicios a la agricultura, captaron en 2015 la atención del gigante francés Parrot, cuya entrada en el capital de la empresa —con la adquisición del 53,1%—, ha supuesto un verdadero revulsivo que, sin duda, contribuirá a acelerar el despegue internacional de la compañía y a incrementar sus inversiones en i+D+I.
No en vano, en el pasado ejercicio Airinov llegó casi a duplicar tanto su plantilla como su volumen de negocio, cifrado hoy en 2,5 millones de euros. Desde finales del pasado año, “saltando” literalmente de una explotación a otra, la red de Airinov ha comenzado a expandirse más allá de las fronteras francesas, alcanzando el Reino Unido, Alemania, los Países Bajos y Escandinavia con sus aviones no tripulados. Nuestros campos los divisan ya en el horizonte.

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