Profesional AGRO
Profesional AGRO

Abejorro,
trabajador intensivo

Por muy industrializado que esté un cultivo nunca debemos olvidar que es un ecosistema vivo y que, por tanto, necesita de la interacción de otros seres vivos para que su desarrollo sea el correcto, ofreciendo así frutos en calidad y cantidad.

Félix Pascual Pérez / Cristina Pascual

En otras ocasiones hemos escrito sobre la importantísima labor de las abejas, no citando a otros himenópteros que también efectúan una labor totalmente necesaria en nuestra actual agricultura, permitiéndonos obtener mejores y más abundantes cosechas. Ahora ha llegado ese momento y hemos elegido al “Abejorro”, comprobando que se trata de un colaborador no muy conocido a nivel general, por lo que vamos a tratar con el presente artículo el descubrir, para algunos, la importancia de este insecto volador de la familia Apidae.
El presente artículo lo hemos confeccionado paso a paso, preguntando a personas debidamente documentadas y tomando nota de distintos informes, libros y experiencias practicas escritas, por lo que su contenido es el reflejo de una realidad diaria de nuestra agricultura.

Cultivos de invernadero

La inversión que cualquier agricultor precisa desembolsar para desarrollar una explotación denominada bajo plásticos o invernadero es considerable, mucho más si no se dispone del dinero necesario y se tiene que recurrir a créditos bancarios, muchas veces solicitando avales familiares. Todo empezará por localizar los fondos económicos necesarios para alquilar o comprar, en un lugar adecuado, una superficie de terreno apropiada, tener la confirmación de disponer de agua suficiente y electricidad, obtener los permisos oficiales, etc.
La utilización de postes, puertas, mallas, material en general, la trefilería debidamente tratada para mantener una duración rentable, plástico de calidad, elegir la orientación, etc.
La utilización de los distintos medios a emplear deben resultar proporcionales a las necesidades de las plantas en explotación, evitar excesos innecesarios como en el caso de los nutrientes y sistemas de aplicación homologados, respetando, siempre, cualquier impacto perjudicial contra el medio ambiente. La protección del personal operativo debe ser respetada ante todo y sobre todo.
La inversión en los dispositivos de temperatura, humedad y calidad del aire de nuestra explotación cerrada, realizada mediante dispositivos de sondas informativas, resultan altamente positivas para la adecuada garantía de producción de nuestros cultivos, mucho más para la protección de las personas que trabajan en ellos diariamente. Del mismo modo el control del vigor de nuestras plantas, eclosión puntual y general de las flores, frutos homogéneos, etc., son fundamentales.
Existen diversos tipos de polinización, según el agente que puede realizar esta importante función, tales como:
• Hidrófila, producida por agentes
externos abióticos como el agua.
• Anemófila, producida por el viento.
• Zoofilia, bióticos, producida por
animales diversos.
No podemos dejar de citar la fotosíntesis, pues es un proceso producido por la energía de la luz solar, muchas veces perdida por una acción denominada “reflejada y otras absorbida por la propia atmósfera”. Esta función la realizan las plantas, las algas y distintas bacterias. Este complicado proceso de la naturaleza consiste básicamente en utilizar el dióxido de carbono (CO2), junto con el agua y la energía de la luz del Sol, formando la materia orgánica, favoreciendo su proceso de materia orgánica más oxígeno.
Una vez expuesto lo anterior, pensando que era muy necesario, ahora procedemos a desarrollar el artículo partiendo de lo citado en el encabezamiento del mismo, es decir, a nuestro protagonista: el abejorro.

Colaborador necesario

El abejorro, además de ser un insecto himenóptero, cuya longitud suele ser entre dos o tres centímetros de largo, con gran parte de su cuerpo velludo y con una trompa-lengua que es una de sus principales herramientas, está compuesta de varias piezas bucales que forman un complejo tubo que les permite realizar la succión del néctar de las flores por la acción de capilaridad. En reposo y durante el vuelo suelen plegar las partes del aparato bucal bajo el mentón. Es un gran colaborador en la agricultura denominada intensiva.
Este insecto mantiene un elevado nivel potencial para efectuar la polinización de las plantas, por lo que incluso existen centros específicos autorizados de cría, sobre todo del denominado, científicamente, como “Bombus Terrestris”, perteneciente al género de himenópteros de la familia Apidae.
Son robustos, de color negro, con una banda blanca al final del abdomen. El tórax y el abdomen están cruzados por una banda amarilla muy característica, lo que debe identificarle y no compararle con una avispa. El tórax es corto y está cubierto de un tipo de pelo algo sedoso. Su cabeza es pequeña y estrecha. Sus antenas le sirven de función táctil y olfativa, algo que podemos comprobar al acercarse a cualquier flor, pues suele tocarlas con ellas para seleccionarlas como comestibles o no. Sus dos pares de alas membranosas en la parte superior del tórax, están recorridas por distintas venas y nervios, lo que le permiten volar con rapidez o pararse a deseo o necesidad. Poseen tres pares de patas, el primer par dispone de una escotadura para limpiarse el polen de las antenas y los dos pares siguientes mantienen concavidades que le permiten acumular los granos del polen.
El ciclo biológico del “Bombus terrestris” comienza en la primavera con la reina reproductora al abandonar su lugar de hibernación, situado a unos 20 centímetros de profundidad en el suelo, en muchas ocasiones debajo de una piedra, allí ha estado en letargo durante unos 6 meses, comenzando su vigor a partir de una temperatura exterior entre los 2–5 grados centígrados positivos, entonces salen en busca de flores de todo tipo para conseguir una alimentación rápida, incluida la de los sauces como el denominado cabruno, utilizando sus candelillas o flores en racimo que la proporcionan el néctar tan necesario, para, posteriormente, localizar un lugar adecuado para situar su nido. El nido lo busca en antiguas madrigueras de ratones, comadrejas, armiños, incluso de cajas nido de percha colgados por el hombre en distintas ramas, etc., seguidamente comienza a prepararlo con gran esfuerzo recogiendo musgo, hojas, etc., seguidamente construye una cavidad y elabora con sus glándulas salivares situadas en el tórax, mezclándola con el polen, una masa con las que da forma a una especie de celdillas a base de cera donde depositara sus huevos. También construye una especie de tazas o cuencos donde almacena el néctar que la sirve para alimentar, en todo su proceso, a las larvas y a ella misma. Al nacer las primeras obreras, la reina incrementa la puesta de huevos y las obreras nacidas en primer lugar alimentarán a las larvas constantemente en un trasiego de recolectar alimento y llevarlo al nido.
No olvidemos que sus mandíbulas son poderosas y posee un fuerte y fino aguijón, con cuyos elementos naturales se defiende muy tenazmente, aunque suele definir muy acertadamente el peligro. En futuros nacimientos nacerán nuevas reinas y zánganos, será entonces cuando la antigua reina morirá al recibir el desagradecido ataque de su propia descendencia, algo totalmente natural para esta especie.
Por último las nuevas reinas se aparearán y buscarán un lugar adecuado de hibernación bajo tierra, esperando ser protagonistas de un nuevo ciclo de evolución de su especie.
Los abejorros, localizan y recogen dos tipos de alimentos, normalmente, el polen del que obtienen las proteínas que darán vida a sus nidos y el néctar, que les ofrece los azúcares necesarios para mantener el aporte energéticos de los abejorros. Las cantidades almacenadas suelen ser muy superiores al propio consumo del enjambre. La mayor parte de las flores o plantas hortícola, no suelen producir mucho néctar, por lo que los abejorros cubren sus necesidades energéticas con diferentes soluciones azucaradas. Los Abejorros, funcionan de modo social disciplinado, cumpliendo cada individuo con su labor diaria encomendada, desde su nacimiento hasta el momento de su muerte. Su comportamiento va innato en su cerebro al nacer, no precisa de formación complementaria, tan solo se adapta al medio donde vive.

Cría industrial

La industria, en relación estrecha con la agricultura, se ha animado a producir, de forma controlada, familias completas de abejorros, cuya demanda especializada ha ido aumentando campaña tras campaña. Para poder llevar a buen fin la reproducción de abejorros se precisa una serie de salas debidamente acondicionadas, donde se adaptan las condiciones ambientales de las cuatro estaciones del año, con ello se consigue que los abejorros se desarrollen dentro de sus ciclos naturales. Estas acciones se han centrado sobre Abejorros, autóctonos como el “Bombus terrestris”, de la península y el “Bombus canariensis”, de las Islas Canarias.
Los denominados himenópteros, facilitan la germinación de las flores de diversos cultivos con una eficacia, en explotación bajo plásticos, del 99%, dato contrastado. La utilización del abejorro, sustituye a los tratamientos químicos o los de tipo manual, realizando un sistema totalmente natural gracias a estos insectos. Un abejorro, puede llegar a polinizar unas mil flores al día, recolectando su polen, lo que le hace ser un protagonista indispensable para fertilizar plantas que nos darán sus frutos más tarde. Su labor la realiza durante unas 14/16 horas al día en primavera y verano, aprovechando la luz solar, que es su único reloj de control.
Por supuesto que existen otras variedades de abejorros, como el denominado “Bombus atratus”, muy utilizado en el cultivo de la fresa. Según distintos datos que nos pasan sobre estudios realizados en las propias explotaciones, la intervención de esta variedad de abejorros, mantienen un sistema en descripción positiva gracias a su morfología, favoreciendo los distintos tipos de inflorescencias de flores, derivando en una mayor cantidad de frutos.

Este artículo es un extracto del informe completo en nuestra revista

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