Profesional AGRO
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Drones,
señores del cielo

El amplio e interesante mundo de la Ingeniería especializada en mecatrónica denomina al “dron” como una unidad aérea no tripulada, es decir, una especie de avión o helicóptero que puede ser controlado por control remoto desde tierra. Los denominados multirrotores o drones, dieron su salto espectacular en la Feria Internacional de Electrónica de Consumo (CES), celebrada en Las Vegas (EE.UU.) en el año 2010.

Félix Pascual Pérez / Cristina Pascual

Sus elementos principales estaban fabricados de nailon, fibra de carbono y poliestireno ligero. Sin embargo, ya durante la I Guerra Mundial, el alemán Julius Neubronner utilizaba palomas mensajeras a las que amarraba una cámara fotográfica y las enviaba al campo enemigo; de forma que, a su regreso, obtenía la localización de las defensas contrarias. Actualmente podemos recurrir a una serie de herramientas modernas que se adaptan con facilidad a nuestra actual agricultura, por lo que con una breve exposición esperamos saber contestar a las inquietudes sobre los denominados “drones”.
Los “drones” son herramientas muy aptas para nuestra agricultura, permitiéndonos revisar el estado sanitario de cualquier cultivo. La información que nos facilitan, gracias a distintos accesorios, podemos desglosarla mediante mosaicos de colores de los distintos cultivos que mantenemos en explotación, con los que podemos confeccionar una serie de mapas que nos facilitarán nuestro trabajo. Estas informaciones relacionan distintos puntos de interés sobre la evolución real y actual de cada cultivo, vigilando su evolución y detectando cualquier posible afección que pudiera poner en riesgo nuestra futura cosecha, por ejemplo. Las imágenes obtenidas por los “drones” son procesadas posteriormente, revisando cualquier imagen obtenida en la propia superficie del cultivo y analizando su desarrollo por parcelas concretas.
La adaptación de cámaras multiespectrales permite escanear cualquier tipo de cultivo, analizando, incluso, posibles invasiones de animales dañinos para nuestros intereses, gracias a cámaras preparadas para desarrollar análisis térmicos. Posteriormente podemos determinar, al menos, lo siguiente: Diversos patrones, según etapas, del propio terreno; Comparaciones entre parcelas, analizando las ventajas de cada una; Detectación primaria de posibles patologías, que nos resultará de una ayuda muy positiva; Observación de distintos tipos de anomalías, tanto a nivel natural como intencionadas; Identificación de cualquier invasión y la base de su desarrollo, etc...

Diversas herramientas disponibles según Comunidades

Recibimos información sobre la aplicación desarrollada por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), denominada “CartoDroid”, precisando los interesados disponer de cobertura 3G, llevándola a su móvil y sirviendo como orientación funcional concreta de un cuaderno de explotación de sus parcelas.
Esta información es interesante para el usuario, que puede asociar a sus parcelas toda la información gráfica, alfanumérica y multimedia que requiera, como pueden ser las labores y variedades empleadas, tratamientos, superficie, invasión de plagas, etc. El aprovechamiento de estos datos debidamente ajustados a la gestión sobre la información recibida, nos conducirá a desarrollar, en el factor tiempo y medios, la acción más eficaz en nuestro trabajo rutinario. En definitiva, nos aseguran que, gracias a esta útil información, el agricultor calcula cada paso a efectuar, editando y creando geometrías, dibujándolas directamente en la pantalla o utilizando el “GPS” (Sistema de Posicionamiento Global) para obtener la realidad de cada parcela en un mapa concreto de trabajo. Este paso se engloba dentro de la tecnología 4.0., y ofrece un abanico de posibilidades mucho más extenso para un futuro próximo.
Debido a las altas posibilidades que nos ofrecen es reomendable informarnos en la propia Junta de Castilla y León, y mediante las organizaciones agrarias locales.

Drone

Uso responsable

Para poder hacer uso de los “drones”, dentro de una escala predeterminada, sobre su posibilidad de transporte de distintos índices de pesos, se deben obtener los permisos especificados en nuestra actual Legislación, teniendo en cuenta los espacios concretos a sobrevolar. Insistimos, el manejar cualquier tipo de aparato de estas características, precisa de una formación oficial concreta, para evitar la posibilidad de ser sancionados por conductas irresponsables por posibles actuaciones ilegales por nuestra parte. Insistiremos sobre este punto, pues así nos lo recomiendan.
Informamos que el Convenio Europeo de Derechos Humanos, en su artículo 8, contempla específicamente el respeto a la vida privada del individuo. Algo que no debemos olvidar. Asimismo, aconsejamos a los interesados que se informen sobre el contenido del Real Decreto-Ley 8/2014, del 04 de Julio (BOE-A-2014-706), pues fue la primera regulación de tipo oficial para los “drones” en España. Actualmente ya ha sido modificada, según nos informan.
También podemos informarnos a través de las tiendas debidamente autorizadas para la venta de estos muy especiales aparatos y sus distintos accesorios; además de disipar dudas sobre los permisos y la formación que precisamos para operar con estos aparatos, que pueden llegar a ser peligrosos cuando son utilizados sin una base de formación adecuada.
Todos sabemos que existe la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA); informémonos al respecto, tanto para proceder a volar este tipo de aparatos como para utilizarlos, según casos, para posibles tratamientos de cultivos con productos fitosanitarios, y también para efectuar distintos sistemas de vigilancia. Por favor, evitemos ser sancionados, insistimos una vez más.

Tipología

Los “drones” tipo medio con una envergadura de 1,80 metros y un peso de unos 5 kilos son los más solicitados. Recordemos que estos aparatos deben cumplir, como ya hemos citado, con la normativa exigida, pues alcanzan una velocidad de alrededor de 70 kilómetros por hora, llegando a altitudes de unos 120 metros, el tope legal exigido. Estos aparatos son controlados por ordenador (software de guiado y telemetría), y por medio de radiofrecuencia pueden controlarse hasta a unos ocho kilómetros de distancia, algo que merece una prudencia muy definida y una formación adecuada. Para su manejo se precisa de autorización concreta, incluso para cada vuelo dentro del espacio a sobrevolar.
La autonomía media es de unos 90 minutos, con una cobertura de alrededor de 120 hectáreas por vuelo. Existen variantes concretas en ofertas puntuales, por lo que la información específica de un profesional nos evitará realizar gastos innecesarios.
Drone Mucho cuidado con las “teóricas” ofertas del mercado de segunda mano: en caso de no estar debidamente preparados técnicamente debemos solicitar la intervención de un profesional. Y mucho cuidado también con la documentación del aparato que nos intentan vender; debemos contrastarla con la identificación del propio aparato en todos sus términos. La utilización de cámaras tipo “RGB” para levantamientos topográficos, movimientos de tierras, cálculo de volúmenes de madera y de astillas, etc., están calificadas como de alta utilidad.

Respondiendo a sus preguntas

La actual normativa permite, para una aeronave de hasta 25 kilogramos, grabar en exteriores, pero ha de hacerse a plena luz del día, en condiciones meteorológicas visuales sin riesgo, en zonas fuera de aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos habitados o de reuniones de personas al aire libre. En espacios aéreos no controlados siempre dentro del alcance visual del piloto, a una distancia de éste no mayor de 500 metros y a una altura sobre el terreno no superior a los 120 metros, siempre manteniendo un perfecto control visual, como ya se ha comentado. Hasta los 25 kilogramos, es posible obtener habilitación como operador de “drones” previa comunicación y declaración responsable, junto con la entrega de la documentación exigida. Una vez presentada la documentación completa, se expedirá un acuse de recibo por el Registro de AESA, siendo suficiente para iniciar la manipulación de los “drones”, siempre que su peso, insistimos, no supere los 25 kilogramos.
La incorporación a los “drones” de equipos que les permiten estabilizarse y volar por si solos mediante “GPS”, además de otro tipo de sensores favorables, permite realizar labores como: agricultura de precisión, vigilancia y seguridad general, toma de videos aéreos, etc., pero precisa de una formación muy concreta. Acciones sin base y por iniciativa propia sin contar con la formación adecuada pueden provocar accidentes. Además, la utilización delictiva de los “drones”, como la vigilancia a terceras personas dañando su intimidad, está penada por la justicia.
Debido a las continuas modificaciones legales, rogamos comprueben la modificación del Real Decreto 552/2014, informarse al respecto y estar al tanto de otras posibles modificaciones legales, que sin duda alguna, seguirán surgiendo.

Necesidad de mantener activo un seguro de “Responsabilidad Civil”

Retomamos la aprobación por el Gobierno Español del Real Decreto Ley 8/2014 de medida urgente para regular la utilización de las aeronaves no tripuladas o pilotadas por control remoto.
Este Real Decreto, fijaba los requisitos que toda aeronave debe cumplir para hacerse en vuelo, tales como: matricular el dron; disponer del manual específico de operaciones y del programa de mantenimiento de la aeronave; disponer de un seguro de Responsabilidad Civil.
Las escalas de las aseguradoras en su oferta de cobertura de posibles accidentes varían bastante, pero pongamos algún ejemplo: para los drones con peso inferior a los 25 kilos en el momento de despegue, se ofrece póliza de hasta 300.000 euros de cobertura para Responsabilidad Civil, dirigidos a posibles daños personales, animales y materiales. El costo aproximado de la póliza, según la aseguradora, es de unos 200 euros al año. Para los drones con peso superior a los 25 kilos en el momento de despegue, se ofrece póliza de hasta 900.000 euros de cobertura para Responsabilidad Civil, dirigidos a posibles daños personales, animales y materiales. El costo aproximado de la póliza, según la aseguradora, es de unos 270/350 euros al año.
Al tomador del seguro se le solicita que su dron se encuentre dentro de la legalidad, identificado mediante placa y que utilice accesorios autorizados. El piloto dispondrá de la autorización pertinente expedida por la Agencia Legalmente Constituida.
Para los drones de más de 25 kilos en el momento de despegue, el piloto precisará un Certificado de aeronavegabilidad otorgado por (AESA).
La obligación de mantener un seguro de responsabilidad civil es algo de máxima importancia. Es preciso también informarse al respecto según el tipo de aparato y la zonas a sobrevolar. La Responsabilidad Civil es otro concepto fundamental en el supuesto de causar daños a personas, animales o cosas, por lo que podrían derivarse obligaciones legales de indemnización por parte del propietario del aparato volador. Sabiendo que el seguro tan solo cubrirá si volamos nuestros aparatos según los términos establecidos por la entidad aseguradora, esto requerirá inevitablemente la conformidad con otras normas que afectan a los aficionados a volar.

A modo de resumen

Tipos de Drones: para los drones con peso inferior a los 2 kilos y entre los 2 kilos y los 25 kilos, se precisará disponer de un carné de piloto de drones para poder operar en España.
Espacio aéreo: el espacio aéreo pertenece a “AESA” y, como tal, para poder realizar cualquier tipo de actividad comercial o civil con un dron, se deberá obtener un permiso oficial como mínimo 5 días antes de llevar a cabo cualquier operación en el aire, en zonas donde se requiera dicho permiso. La actual legislación prohíbe sobrevolar núcleos urbanos o espacios donde existen personas residiendo, sin el consentimiento especial por parte de la Agencia Española de Seguridad Aérea “AESA”, demostrando la base del fundamento para realizar este u otros vuelos.
La seguridad: la seguridad es la base fundamental de todas las normativas, actuales, de tipo oficial, sobre la utilización de drones civiles operativos en España.
Todas las empresas a nivel de fabricantes y distribución comercial, están obligadas a disponer de un manual de operaciones para cada producto en venta, debidamente cumplimentado según el tipo estándar proporcionado por la administración, así como un estudio de seguridad y recomendación de cada una de las operaciones a realizar. En definitiva si alguien procede a volar un dron al margen de la Ley, bien sea de peso inferior a 2 kilos o entre los 2 kilos y 25 kilos, se expone a sanciones que van entre los 3.000 a los 60.000 euros.
La clasificación de los tipos de drones, precisará por parte de los pilotos disponer de un carné oficial para su manejo. Si estos pilotos ya disponen de un título de piloto de avión ultraligero u otro específico, no será necesario obtener dicha titulación. En caso contrario, deberán cursar una serie de exámenes y pruebas oficiales para obtener el carné oficial de piloto de drones.
Lo expuesto es variable en cada momento, por lo que debemos informarnos puntualmente, pues se están dando pasos legales continuamente debido a una falta de registro legal completo.

Información de última hora

La nueva disposición que está a punto de salir –o que ya habrá salido cuando esta información este a disposición de nuestros lectores–, cita la nueva regulación para la utilización civil de las aeronaves controladas por control remoto, la cual modificará el Real Decreto 552/2014.
Podemos obtener más información en la Web del Ministerio de Fomento, donde se fijan las bases para el uso de vehículos aéreos no tripulados o “UAVs” en zonas urbanas, más allá del alcance visual, incluso la posibilidad, según autorizaciones oficiales para poder operar de noche.
Poco a poco nos vamos familiarizando con siglas que leemos en distintos manuales operativos, tales como: FPV: “Frist Person View”, vuelo con cámara a bordo; UAV: “Unmanned Aerial Vehicle”, vehículo aéreo no tripulado con o sin cámara; RPAS: Drones; BVLOS: Más allá del alcance visual del piloto; EVLOS: “Extended Visual Line Of Sight operations” Limitaciones de altura y distancia.
Estamos convencidos de que nos hemos quedado muy cortos en este tan especial y actual tema pero, al menos, hemos tratado de aclarar algunas de las dudas que nuestros lectores nos han solicitado.

Este artículo es un extracto del informe completo en nuestra revista

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